Saturday, June 4, 2016

Alma 13:4

"Y así, por motivo de su fe, han sido llamados a este santo llamamiento, mientras que otros rechazaban el Espíritu de Dios a causa de la dureza de sus corazones y la ceguedad de su mente, cuando de no haber sido por esto, hubieran podido tener tan grande privilegio como sus hermanos."  

El resultado de lo que ocurrió antes es la razón para la ordenación o llamada.   Es decir, "Y así...han sido llamados."   Lo que significa que todo lo que fue en las experiencias anteriores, es decir, que siendo permitido a elegir entre el bien y el mal, y después de haber elegido bien, teniendo "fe" y buenas obras, es la razón de su ordenación.   Estas almas no son principiantes.   Ellos no están recibiendo autoridad aquí por primera vez.   Ellos vienen con un poder de más allá de esta tierra, lo traen con ellos a esta tierra   Se clasificaron antes y en otro lugar.  

Todo esto es "por motivo de su fe."   Todas las cosas se obtienen por la fe   Esto se explica en el Sexto Discurso Sobre la Fe, citado aquí.   La fe es un principio de poder.   Es capaz de hacer que las cosas sucedan.   Debe haber una conexión entre la fe y el poder, entre la fe y el sacerdocio  

Otros rechazan el Espíritu de Dios y, por lo tanto, no tienen este poder.   Estos otros pueden pretender tener autoridad, pero en realidad no reciben poder del Espíritu de Dios.   Están animados por una fuente diferente.  

Entonces, ¿qué causa a alguien que tiene un poco de autoridad "como ellos suponen" (en realidad no lo tienen), para tratar de utilizar esa pretensión de controlar y dominar a los demás?   La respuesta está contenida en las revelaciones que ya están en la impresión.   Es su orgullo, sus inseguridades, la necesidad de controlar, de ser alabado y celebrado, la necesidad de satisfacer su ambición vano.   Estos son defectos de carácter.   Ellos cubren estos defectos al decir que tienen la autoridad sacerdotal de Dios.  (D&C 121: 34-44)  

Son los faraones del mundo, no los Abrahams del mundo.   Sus corazones son duros, sus mentes ciegas.  

Ellos no oyen el Espíritu de Dios, y por lo tanto ninguno de los poderes del cielo están con ellos.  

Esto era / es su elección.   Pudieran haber tenido el mismo privilegio.   Pero, por desgracia, en cambio prefieren su propio engrandecimiento.   Prefieren monumentos construidos con sus nombres grabados sobre ellos.   No hay ningún mensaje de verdad y esperanza que viene de ellos.   Sus palabras (las únicas cosas que en realidad perduran), caerán al suelo sin cumplirse.   Ellos no serán recordados.   Ellos volverán sin un alma salvada.  

¡Qué impresionante son las doctrinas que hemos tropezado aquí!   Me estoy preocupando por cosas al mirar a mi alrededor.   Este Libro de Mormón es alarmante...

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