Lecturas Sobre La Fe

LECTURAS SOBRE LA FE
PREFACIO
A los miembros de la iglesia de los Santos de los Últimos Días--
Queridos hermanos:
Considaremos innecesario entretenerlos con un largo prefacio al siguiente volumen, sino meramente decir, que contiene en suma, los ítems principales de la religión que hemos profesado creer.
La primera parte del libro se encontrará para contener una serie de Lecturas como entregado antes de una clase Teológica en este lugar, y en consecuencia de abrazar la importante doctrina de la salvación, los hemos organizado en el siguiente trabajo.
La segunda parte contiene ítems o principios para la regulación de la iglesia, como tomado de las revelaciones que se han dado desde su organización, así como de los anteriores.
Puede haber una aversión en la mente de algunos recibir contra cualquier cosa que pretenda ser artículos de fe religiosa, en consecuencia de haber tantos ya existentes; pero si creén en un sistema, y profesan que fue dado por inspiración, ciertamente, cuanto más inteligiblemente puedan presentarlo, mejor. No hace que un principio sea falso para imprimirlo, tampoco hace que sea cierto no imprimirlos.
La iglesia que ve este tema ser importante, nombró, a través de sus servidores y delegados del Alto Consejo, a sus siervos para seleccionar y compilar esta obra. Podrían aducirse varias razones en favor de esta proposición del Consejo, pero sólo añadimos unas pocas palabras. Sabían que la iglesia era mal hablada en muchos lugares--su fe y su creencia eran mal representadas, y la manera de la verdad así subvertida. Por algunos fue representado como no creer en la Biblia, Por otros como un enemigo de todo buen orden y rectitud, y por otros como perjudiciales para la paz de todos los gobiernos civiles y políticos.
Por lo tanto, hemos esforzado presentar, aunque en pocas palabras, nuestra creencia, y cuando decimos esto, confiamos humildemente, la fe y los principios de esta sociedad como un cuerpo.
No presentamos este pequeño volumen con ninguna otra expectativa, sino que debemos ser llamados a responder a todo principio avanzado, en aquel día en que se revelarán los secretos de todos los corazones y se le dará la recompensa de la obra de cada hombre.
Con sentimientos de estima y sincero respeto, nos comprometemos como sus hermanos en los lazos del evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
JOSEPH SMITH jr. OLVER COWDERY. SIDNEY RIGDON. F.G. WILLIAMS.
Kirtland, Ohio, 17 de febrero de 1835.
TEOLOGÍA.
LECTURA PRIMERA
SOBRE LA DOCTRINA DE LA IGLESIA DE LOS
SANTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS.
De La Fe.
SECCIÓN 1.
1. La FE siendo el primer principio en la religión revelada, y el fundamento de toda justicia, necesariamente reivindica el primer lugar en un curso de lecturas que están diseñadas para desplegar al entendimiento la doctrina de Jesucristo.
2. En el tema de la fe, debemos observar el siguiente orden:
3. Primero, la fe misma--lo que es:
4. En segundo lugar, el objeto sobre el cual descansa; y
5. En tercer lugar, los efectos que fluyen de ello.
6. Conveniente con este orden tenemos primero que mostrar lo que es la fe.
7. El autor de la epístola a los Hebreos, en el capítulo once de esa epístola, y el primer verso, da la siguiente definición de la palabra fe:
8. Ahora bien, la fe es la sustancia [certeza] de las cosas que se esperan, la evidencia de cosas que no se ven.
9. De esto aprendemos que la fe es la certeza que los hombres tienen de la existencia de las cosas que no han visto; y el principio de acción en todos los seres inteligentes.
10. Si los hombres se considerasen debidamente, y volvieran sus pensamientos y reflexiones a las operaciones de sus propias mentes, descubrirían fácilmente que es fe y sólo fe, que es la causa móvil de toda acción en ellos; que sin ella, tanto la mente como el cuerpo estarían en un estado de inactividad, y todos sus esfuerzos cesarían, tanto físicos como mentales.
11. ¿Si esta clase fuese a volver y reflexionar sobre la historia de sus vidas desde el período de su primer recuerdo, y se preguntan qué principio los excitaba a la acción, o qué les daba energía y actividad en todos sus pasatiempos lícitas en todos sus llamamientos y esfuerzos, cuál sería la respuesta? ¿No sería que era la certeza que teníamos de la existencia de cosas que aún no habíamos visto?--¿No era la esperanza que ustedes tenían como consecuencia de sus creencias en la existencia de cosas invisibles que les estimulaban a la acción y al esfuerzo para obtenerlas? ¿No dependen todos ustedes de su fe o creencia para la adquisición de todo conocimiento, sabiduría e inteligencia? ¿Se esforzarían ustedes mismos para obtener sabiduría e inteligencia, a menos que creyeran que podrían obtenerlos? ¿Habrías sembrado alguna vez si no hubieras creído que cosecharías? ¿Habrías plantado alguna vez si no hubieras creído que recogerías? ¿Habrías preguntado alguna vez a menos que hubieras creído que recibirías? ¿Habrías buscado alguna vez si no hubieras creído que habrías encontrado? ¿O habrías llamado alguna vez a menos que hubieras creído que se te habría abierto? En una palabra, ¿hay algo que hubieras hecho, físico o mental, si no hubieras creído previamente? ¿No dependen todos sus esfuerzos de todo tipo de su fe? ¿O no podemos preguntarnos qué tienen o qué poseén que no han obtenido por razón de su fe? Su comida, sus vestidos, sus alojamientos ¿no son todos por razón de su fe? Reflexiona y pregúntense si estas cosas no son así. Vuelvan sus pensamientos sobre sus propias mentes y veán si la fe no es la causa móvil de toda acción en ustedes mismos; y si la causa que mueve en ustedes no está en todos los otros seres inteligentes?
12. Y como la fe es la causa móvil de toda acción en las preocupaciones temporales también lo es en lo espiritual; porque el Salvador ha dicho, y verdaderamente, que el que creyere y fuere bautizado será salvo. Marcos 16:16.
13. Como recibimos por fe todas las bendiciones temporales que recibimos para que de igual manera, recibamos por fe todas las bendiciones espirituales que recibimos. Pero la fe no es sólo el principio de acción, sino también de poder en todos los seres inteligentes, ya seá en el cielo o en la tierra. Así dice el autor de la epístola a los Hebreos, 11:3:
14. Por la fe entendemos que los mundos fueron formados por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue de lo que no se veía.
15. Con esto entendemos que el principio del poder, que existía en el seno de Dios por el cual se enmarcaban los mundos era la fe; y que es por este principio de poder existente en la Deidad que todas las cosas creadas existen--de modo que todas las cosas en el cielo, en la tierra o debajo de la tierra, existen por razón de la fe tal como existía en ÉL.
16. Si no hubiera sido por el principio de la fe que los mundos jamás hubieran sido enmarcados, ni el hombre habría sido formado del polvo--es el principio por el cual Jehová obra, y por el cual ejerce el poder sobre todo lo temporal, así como cosas eternas. Quita este principio o atributo (porque es un atributo) de la Deidad y dejaría de existir.
17. ¿Quién no puede ver que si Dios enmarcó los mundos por la fe, que es por la fe que ejerce poder sobre ellos, y que la fe es el principio del poder? Y que si el principio de poder debe ser así en el hombre así como en la Deidad? Este es el testimonio de todos los escritores sagrados y la lección que han estado tratando de enseñar al hombre.
18. El Salvador dice (Mateo 17:19-20) al explicar la razón por la cual los discípulos no pudieron expulsar al diablo que fue por su incredulidad: "Porque de cierto os digo," dijo él, "si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible."
19. Moroni, al resumir y compilar la historia de sus padres, nos ha dado el siguiente relato de la fe como el principio del poder: En Éter 12:13 dice que fue la fe de Alma y Amulek la que causó los muros de la prisión para romper según los grabados en Alma 14:23-29; fue la fe de Nefi y Lehi la que causó un cambio en los corazones de los Lamanitas cuando estaban inmersos en el Espíritu Santo y con fuego como se ve en Helamán 5:37-50; y que fue por fe que la montaña Zerin fue quitada, cuando el hermano de Jared habló en el nombre del Señor. Véase también Éter 12:30.
20. Además de esto, nos dice en Hebreos 11:32-35 que Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas por la fe sometieron reinos, hicieron justicia, obtuvieron promesas, detuvieron la boca de leones, apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, de la debilidad se hicieron fuertes, crecieron valientes en la batalla, enviaron a ejércitos extranjeros huyendo; y que las mujeres recibieron a sus muertos resucitados, etc.
21. También Josué, ante los ojos de todo Israel, ordenó que el sol y la luna se detuvieran, y así fue. (Josué 10:12)
22. Aquí entendemos que los escritores sagrados dicen que todas estas cosas fueron hechas por la fe. Fue por la fe que los mundos fueron enmarcados. Dios habló, el caos fue oído, y los mundos entraron en orden por la fe que había en ÉL. Así que con el hombre también--habló por fe en el nombre de Dios, y el sol se detuvo, la luna obedeció, se retiraron las montañas, cayeron las cárceles, se cerraron las bocas de los leones, el corazón humano perdió su enemistad, fuego su violencia, ejércitos su poder, la espada su terror y la muerte su dominio; y todo esto por la fe que había en ellos.
23. Si no hubiera sido por la fe que había en el hombre, habrían hablado al sol, a la luna, a las montañas, a las cárceles, a los leones, al corazón humano, al fuego, a los ejércitos, a la espada o a la muerte en vano.
24. La fe, pues, es el primer gran principio gobernante que tiene poder, dominio y autoridad sobre todas las cosas: por medio de la fe existen, por la fe son sostenidas, por la fe son cambiadas o por la fe permanecen de acuerdo a la voluntad de Dios. Sin la fe no hay poder y sin poder no podría haber creación ni existencia!
DE LA TEOLOGÍA
Pregunta.-- ¿Qué es la teología? Respuesta.-- Es esa ciencia revelada la que trata del ser y los atributos de Dios, sus relaciones con nosotros, las dispensaciones de su providencia, su voluntad con respecto a nuestras acciones y sus propósitos con respecto a nuestro fin. [Buck's Theological Dictionary, page 582]
P. ¿Cuál es el primer principio en esta ciencia revelada? R. La fe. (Lectura 1:1)
P. ¿Por qué la fe es el primer principio en esta ciencia revelada? R. Porque es el fundamento de toda justicia. Hebreos 11:6: Sin fe es imposible agradar a Dios. 1 Juan 3:7: Hijos, no os engañe nadie: el que hace justicia, es justo, como él [Dios] es justo. (Lectura 1:1)
P. ¿Qué arreglo debe seguirse al presentar el tema de la fe? R. Primero, Debe mostrarse lo que es la fe: (Lectura 1:3) En segundo lugar, el objeto sobre el cual descansa; y (Lectura 1:4) En tercer lugar, los efectos que fluyen de ella. (Lectura 1:5)
P. ¿Qué es la fe? R. Es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve: Hebreos 11:1. Es decir, es la seguridad que tenemos de la existencia de cosas invisibles. Y siendo la seguridad que tenemos de la existencia de cosas invisibles, debe ser el principio de acción en todos los seres inteligentes. Hebreos 11:3: Por la fe entendemos que los mundos fueron formados por la palabra de Dios. (Lectura 1:8-9)
P. ¿Cómo se demuestra que la fe es el principio de la acción en todos los seres inteligentes? R. Primero, considerando debidamente las operaciones de mi propia mente; y segundo, por la declaración directa de las escrituras. Hebreos 11:7: Por la fe Noé, habiendo sido advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca para que su casa se salvase; por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que es según la fe. Hebreos 11:8: Por la fe Abrahán, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como heredad; y salió sin saber a dónde iba. Hebreos 11:9: Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa. Hebreos 11:27: Por la fe salió [Moisés] de Egipto, no temiendo la ira del rey porque se sostuvo como si estuviese viendo al Invisible. (Lectura 1:10-11)
P. ¿No es la fe el principio de acción tanto en las cosas espirituales como en las temporales? R. Sí lo es. P. ¿Cómo lo prueba? R. Hebreos 11:6: Sin fe es imposible agradar a Dios. Marcos 16:16 El que crea y sea bautizado será salvo. Romanos 4:16: Por tanto, la promesa es por la fe, para que sea por gracia, a fin de que sea firme para toda la descendencia, no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abrahán, quien es padre de todos nosotros. (Lectura 1:12-13)
P. ¿Es la fe algo más que el principio de la acción? R. Sí lo es.
P. ¿Qué es? R. Es el principio del poder también. (Lectura 1:13)
P. ¿Cómo lo prueba? R. Primero, es el principio de poder en la Deidad así como en el hombre. Hebreos 11:3: Por la fe entendemos que los mundos fueron formados por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue de lo que no se veía. (Lectura 1:14-16) En segundo lugar, es el principio del poder en el hombre también. Libro de Mormón, Alma 14:23-29: Alma y Amulek son liberados de la cárcel. Helamán 5:37-50: Nefi y Lehi con los lamanitas están inmersos en el Espíritu. Éter 12:30: Se quita la montaña de Zerin por la fe del hermano de Jared. Josué 10:12: Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ajalón. Josué 10:13: Y el sol se detuvo y también la luna, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está esto escrito en el libro de Jaser? Y el sol se detuvo en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. Mateo 17:19: Entonces los discípulos se acercaron a Jesús aparte y dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Mateo 17:20: Y Jesús les dijo: Por vuestra incredulidad; porque de cierto os digo que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Hebreos 11:32 y los versículos siguientes: ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría para contar de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas, quienes por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos por medio de la resurrección; mas otros fueron torturados, no aceptando el rescate, para obtener mejor resurrección. (Lectura 1:16-22)
P. ¿Cómo definiría la fe en su sentido más ilimitado? R. Es el primer gran principio gobernante que tiene poder, dominio y autoridad sobre todas las cosas. (Lectura 1:24)
P. ¿Cómo se comunica más claramente al entendimiento que la fe es el primer gran principio gobernante que tiene poder, dominio y autoridad sobre todas las cosas? R. Por ella existen, por ella se sostienen, por ella se cambian o por ella permanecen conforme a la voluntad de Dios; y sin ella no hay poder; y sin poder no podría haber creación ni existencia! (Lectura 1:24)
LECTURA SEGUNDA
De La Fe.
SECCIÓN 2.
1. Habiendo demostrado en nuestra lectura anterior "la fe misma--lo que es", procederemos a mostrar en segundo lugar el objeto sobre el cual descansa.
2. Aquí observamos que Dios es el único gobernador supremo y el ser independiente en quien habita toda plenitud y perfección; que es omnipotente, omnipresente y omnisciente; sin comienzo de días ni fin de vida; y que en él todo buen don, y todo buen principio mora; y que él es el Padre de las luces: En él, el principio de la fe mora independientemente; y él es el objeto en quien se centra la fe de todos los demás seres racionales y responsables, para la vida y la salvación.
3. Para presentar esta parte del sujeto en un claro y visible punto de luz, es necesario retroceder y mostrar las evidencias que ha tenido la humanidad, y el fundamento sobre el cual estas evidencias están, o se basaron, desde la creación, a creer en la existencia de un Dios.
4. No nos referimos a aquellas evidencias que se manifiestan por las obras de la creación, que observamos diariamente con nuestros ojos naturales: somos sensitivos que después de una revelación de Jesucristo, las obras de creación a través de sus vastas formas y variedades, exhiben claramente Su eterno poder y divinidad. Romanos 1:20: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y divinidad, se ven claramente desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas. Pero nos referimos a aquellas evidencias por las cuales los primeros pensamientos fueron sugeridos a la mente de los hombres de que había un Dios que creó todas las cosas.
5. Ahora procederemos a examinar la situación del hombre en su primera creación. Moisés, el historiador, nos ha dado el siguiente relato de él en el primer capítulo del libro de Génesis, comenzando con el versículo 27 y terminando con el 31. Copiamos de la nueva traducción:
6. Y el Señor Dios dijo al Unigénito, que estaba con él desde el principio: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y así fue.
7. Y el Señor Dios dijo: Que tengan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del aire, sobre el ganado y sobre toda la tierra, y sobre todo lo que se arrastra sobre la tierra.
8. Así creó Dios al hombre a su propia imagen, a imagen del Hijo Unigénito lo creó; Macho y hembra los creó. Y Dios los bendijo, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra, y subyugarla; y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del aire y sobre todo lo viviente que se mueve sobre la tierra.
9. Y el Señor Dios dijo al hombre: He aquí yo os he dado todas las hierbas que llevan semilla, que está sobre la faz de toda la tierra, y todo árbol en el cual es el fruto de un árbol que da semilla; A ti será para la carne.
10. Nuevamente, Génesis 2:15-17,19-20: Y el Señor Dios tomó al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrase y lo guardase. Y ordenó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del jardín podrás comer; mas del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás de él, ni lo tocarás; Sin embargo, puedes elegir para ti mismo, porque se te ha dado; Pero acuérdate que yo te lo prohibo, porque en el día que comieres de él, ciertamente morirás.
11. Y de la tierra el Señor Dios formó a todos los animales del campo ya todas las aves del cielo, y ordenó que fueran llevados a Adán, para ver cómo los llamaría. Y todo lo que Adán llamó a toda criatura viviente, ese era su nombre. Y Adán dio nombres a todos los ganados, a las aves del cielo ya todos los animales del campo.
12. De lo anterior aprendemos la situación del hombre en su primera creación; el conocimiento con que fue dotado, y la alta y exaltada posición en que fue puesto, señor, o gobernador de todas las cosas en la tierra, y al mismo tiempo gozando de comunión y relaciones con su Hacedor, sin un velo para separarse. Proseguiremos luego a examinar el relato dado de su caída y de su expulsión del jardín del Edén y de la presencia del Señor.
13. Moisés prosigue: Y ellos [Adán y Eva] oyeron la voz del Señor Dios, mientras caminaban en el jardín al fresco del día, y Adán y su esposa se escondieron de la presencia del Señor Dios entre los árboles del jardín. Y el Señor Dios llamó a Adán, y le dijo: ¿Adónde vas? Y él dijo: Escuché tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque vi que estaba desnudo, y me escondí.
14. Y el Señor Dios dijo a Adán: ¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que te dije que no comieras? Si es así, seguramente deberías morir? Y el hombre dijo: La mujer que me diste, y ordenó que se quedara conmigo, me dio del fruto del árbol, y yo comí.
15. Y el Señor Dios dijo a la mujer: ¿Qué es esto que has hecho? Y la mujer dijo: La serpiente me engañó, y comí.
16. Y otra vez, el Señor dijo a la mujer, multiplicaré grandemente su dolor y su concepción: en el dolor usted darás luz a niños; Y tu deseo será para tu marido, y él gobernará sobre ti.
17. Y el Señor Dios dijo a Adán: Porque has escuchado la voz de tu mujer, Y he comido del fruto del árbol del cual te mandé, diciendo: No comerás de él! Maldita sea la tierra por tu causa; en el dolor comerás de ella todos los días de tu vida. También te darán espinas y cardos, y comerás la hierba del campo. Por el sudor de tu rostro comerás pan, hasta que vuelvas a la tierra--Porque ciertamente morirás--Porque de ella fuiste tomado; Porque polvo fuiste, y al polvo volverás. Esto fue inmediatamente seguido por el cumplimiento de lo que antes se dijo: El hombre fue expulsado, o enviado del Edén.
18. Dos cosas importantes se muestran a partir de las citas anteriores: primero, después de que el hombre fue creado, no se quedó sin inteligencia, o entendimiento, para vagar en la oscuridad, y pasar una existencia en la ignorancia y la duda--sobre el gran e importante punto que causó su felicidad--en cuanto al hecho real por el cual fue creado, o a quien fue persuadible por su conducta. Dios conversó con él cara a cara: en su presencia se le permitió estar de pie, y de su propia boca se le permitió recibir instrucción--oyó su voz, caminó delante de él y contempló su gloria--mientras la inteligencia estallaba en su entendimiento, y le permitía dar nombres a la vasta colección de las obras de su Hacedor.
19. En segundo lugar, hemos visto que aunque el hombre transgredió, su transgresión no le privó del conocimiento previo con el que estaba dotado, relativo a la existencia y gloria de su Creador; porque tan pronto oyó su voz, que trató de esconderse de su presencia.
20. Después de haber demostrado, en primer lugar, que Dios empezó a conversar con el hombre, inmediatamente después de que "sopló en su nariz el soplo de vida", y que no dejó de manifestarse a él, incluso después de su caída, seguirá demostrando que, aunque fue expulsado del jardín del Edén, su conocimiento de la existencia de Dios no se perdió, ni Dios dejó de manifestarle su voluntad.
21. Luego procedemos a presentar el relato de la revelación directa que el hombre recibió, después de haber sido expulsado del Edén, y además copia de la nueva traducción:
22. Después de que Adán había sido expulsado del jardín, comenzó a cultivar la tierra y a dominar todas las bestias del campo y a comer su pan por el sudor de su frente como yo el Señor le había ordenado: E invocó el nombre del Señor y también Eva su mujer. Y oyeron la voz del Señor desde el camino hacia el jardín de Edén, hablando a ellos; y no le vieron porque fueron excluidos de su presencia; pero les dio mandamientos para que adorasen al Señor su Dios y ofrecieran a los primogénitos de sus rebaños como ofrenda al Señor. Y Adán fue obediente al mandamiento.
23. Y después de muchos días apareció un ángel del Señor a Adán diciendo: ¿Por qué ofreces sacrificios al Señor? Y Adán le dijo: no sé; pero el Señor me mandó ofrecer sacrificios.
24. Y el ángel le dijo: esta es la semejanza del sacrificio del Unigénito del Padre que está lleno de gracia y de verdad. Y haréis todo lo que hacéis en el nombre del Hijo: y te arrepentirás e invocarás a Dios en su nombre para siempre. En aquel día el Espíritu Santo cayó sobre Adán y dio testimonio del Padre y del Hijo.
25. Esta última cita, o resumen, muestra este hecho importante que aunque nuestros primeros padres fueron expulsados del jardín de Edén, e incluso fueron separados de la presencia de Dios, por un velo, todavía conservaron un conocimiento de su existencia suficientemente para moverlos a invocarlo. Y además, que tan pronto el plan de redención fue revelado al hombre y él comenzó a invocar a Dios que el Espíritu Santo fue dado, dando testimonio del Padre y el Hijo.
26. Moisés también nos da cuenta en el capitulo 4 de Génesis de la transgresión de Caín y la justicia de Abel y de las revelaciones de Dios para ellos. Dice: En el curso del tiempo Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda al Señor--Y Abel trajo también de las primicias de su rebaño y de su grosura. Y el Señor miró con agrado a Abel y su ofrenda: mas no miró con agrado a Caín y su ofrenda. Ahora bien, Satanás sabía esto y se alegró. Y Caín se ensañó en gran manera y decayó su semblante. Y el Señor le dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado? ¿Por qué ha decaído tu semblante? Si lo haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces lo bueno, el pecado está a la puerta y Satanás desea poseérte; y a menos que escuches mis mandamientos, te entregaré, y será hecho contigo según la voluntad de él.
27. Y Caín entró en el campo y habló con su hermano Abel. Y estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató. Y Caín se glorió en lo que había hecho, diciendo: ¡Soy libre! Seguramente los rebaños de mi hermano ahora caerán en mis manos.
28. Y el Señor le dijo a Caín: ¿Dónde está Abel, tu hermano? Y él contestó: No sé. ¿Soy yo guarda de mi hermano? Y el Señor le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Y ahora maldito serás de la tierra que abrió su boca para recibir de mano tuya la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra no te dará su fuerza de aquí en adelante. Fugitivo y vagabundo serás en la tierra.
29. Y Caín dijo al Señor: Satanás me tentó a causa de los rebaños de mi hermano. Y también estaba yo con saña porque aceptaste su ofrenda y la mía no; mi castigo es más de lo que puedo soportar. He aquí, me echas hoy de ante la faz del Señor y de tu presencia quedaré escondido; y seré fugitivo y vagabundo en la tierra; y sucederá que cualquiera que me encuentre me matará por causa de mis iniquidades porque estas cosas no se ocultan del Señor. Y yo, el Señor, le dije: Quienquiera que te mate, siete veces se tomará en él la venganza. Y yo, el Señor, puse una marca sobre Caín, para que no lo matara cualquiera que lo hallase.
30. El objeto de las citas anteriores es mostrar a esta clase el modo en que la humanidad se familiarizó primero con la existencia de un Dios: que fue por una manifestación de Dios al hombre, y que Dios continuó, después de la transgresión del hombre a manifestarse a él y a su posteridad; y no obstante que estaban separados de su presencia inmediata que no podían ver su rostro, siguieron oyendo su voz.
31. Adán conociendo así a Dios, comunicó el conocimiento que tenía a su posteridad; y fue por este medio que el pensamiento primero fue sugerido a sus mentes que había un Dios. Que sentó las bases para el ejercicio de su fe, a través del cual pudieron obtener un conocimiento de su carácter y también de su gloria.
32. No sólo hubo una manifestación de Adán de la existencia de Dios, sino que Moisés nos informa, como citado anteriormente, que Dios condescendió a hablar con Caín después de su gran transgresión, al matar a su hermano, y que Caín sabía que era el Señor que estaba hablando con él de modo que cuando fue expulsado de la presencia de sus hermanos, llevó consigo el conocimiento de la existencia de Dios; y por este medio, sin duda, su posteridad se familiarizó con el hecho de que tal Ser existió.
33. De esto podemos ver que toda la familia humana en la temprana edad de su existencia en todas sus ramas diferentes, tenía este conocimiento difundido entre ellos; de modo que la existencia de Dios se convirtió en un objeto de fe en la temprana edad del mundo. Y las evidencias que estos hombres tenían de la existencia de un Dios, fueron el testimonio de sus padres en primera instancia.
34. La razón por la que hemos sido tan particulares en esta parte de nuestro tema es que esta clase puede ver por qué medios fue que Dios se convirtió en un objeto de fe entre los hombres después de la caída; y lo que conmovió la fe de las multitudes al sentir y seguirle; para buscar después de un conocimiento de su carácter, perfecciones y atributos, hasta que se familiarizaron extensamente con él; y no sólo comunión con él, y mirad su gloria, sino ser partícipes de su poder y estar en su presencia.
35. Que esta clase señale particularmente que el testimonio que estos hombres tenían de la existencia de un Dios, era el testimonio del hombre; que previamente a tiempo, cualquier posteridad de Adán obtuvieron una manifestación de Dios para asimismos, Adán su padre común les había testificado de la existencia de Dios y de su eterno poder y deidad.
36. Por ejemplo, Abel, antes de recibir la seguridad de la mansion de Dios que sus ofrendas eran aceptables para Dios, había recibido la importante información de su padre, que existía tal ser, que había creado y que sostenía todas las cosas. Tampoco puede haber una duda existente en la mente de cualquier persona, que Adán fue el primero que comunicó el conocimiento de la existencia de un Dios a su posteridad; y que toda la fe del mundo, desde entonces hasta el presente, está en cierta medida dependiente del conocimiento que por primera vez les ha comunicado su progenitor común; y ha sido transmitida al día ya la generación en que vivimos, como lo demostraremos de la cara de los registros sagrados.
37. Primero, Adán tenía 130 años cuando Set nació. (Génesis 5:3) Y los días de Adán, después de haber engendrado Set, fueron 800 años; haciéndole 930 años cuando él murió. (Génesis 5:4-5) Set tenía 105 años cuando Enós nació. (v.6); Enós tenía 90 años cuando nació Cainán. (v.9); Cainán tenía 70 años cuando Mahalaleel nació. (v.12); Mahalaleel tenía 65 años cuando Jared nació. (v.15); Jared tenía 162 años cuando Enoc nació. (v.18); Enoc tenía 65 años cuando nació Matusalén. (v.21); Matusalén tenía 187 años cuando nació Lamec. (v.25); Lamec tenía 182 años cuando nació Noé (v.28).
38. De este relato parece que Lamec, el noveno de Adán, y el padre de Noé, tenía 56 años cuando Adán murió; Matusalén, 243; Enoc, 308; Jared 470; Mahalaleel, 535; Cainán, 605; Enós, 695; Y Set, 800.
39. De modo que Lamec, el padre de Noé; Matusalén, Enoc, Jared, Mahalaleel, Cainán, Enós, Set y Adán, todos vivían al mismo tiempo, y más allá de toda controversia, todos eran predicadores de justicia.
40. Moisés nos informa que Set vivió, después de haber engendrado a Enós, 807 años haciendole 912 años cuando murió; (Génesis 5:7-8.) Y Enós vivió, después de que engendró a Cainán, 815 años: haciéndole 905 años cuando él murió (vv.10-11.) Y Cainán vivió después de haber engendrado a Mahalaleel 840 años haciéndole 910 años cuando murió (vv.13-14). Y Mahalaleel vivió, después de haber engendrado a Jared, 830 años: haciéndole 895 años cuando murió (vv.16-17). Y vivió Jared, después de que engendró a Enoc, 800 años: haciéndole 962 años de edad a su muerte (vv.19-20.) Y Enoc caminó con Dios, después de haber engendrado a Matusalén, 300 años: haciéndole 365 años cuando fue transladado (vv.22-23). Matusalén vivió, después de haber engendrado a Lamec, 782 años: haciéndole 969 años cuando murió (vv.26-27). Lamec vivió, después de haber engendrado a Noé, 595 años haciéndole 777 años de edad cuando murió (vv.30-31.)
41. Según esta cuenta, Adán murió en el año 930 del mundo, Enoc fue transladado en el 987o, Set murió en el 1042o, Enos en el 1140o, Cainan en el 1235o, Mahalaleel en el 1290o, Jared en el 1422o, Lamech en El 1651, y Matusalén en el 1656, siendo el mismo año en que vino el diluvio.
42. Así que Noé tenía 84 años cuando Enós murió, cuando Cainán murió, 234 cuando murió Mahalaleel, 366 cuando murió Jared, 595 cuando Lamec murió, y 600 cuando murió Matusalén.
43. Podemos ver de esto que Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Matusalén, Lamec y Noé vivieron todos en la tierra al mismo tiempo, y que Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Matusalén y Lamec, estaban todos familiarizados con ambos Adán y Noé.
44. De lo anterior se puede ver fácilmente, no sólo cómo el conocimiento de Dios vino al mundo, sino sobre qué principio fue preservado: que desde el momento en que fue comunicado por primera vez, fue retenido en la mente de hombres justos, que enseñaron, no sólo su propia posteridad, sino el mundo; de modo que no hubo necesidad de una nueva revelación al hombre, después de la creación de Adán, a Noé, para darles la primera idea o noción de la existencia de un Dios: y no sólo de un Dios, sino del Dios verdadero y viviente.
45. Habiendo trazado la cronología del mundo desde Adán hasta Noé, ahora lo trazaremos de Noé a Abrahán. Noé tenía 502 años cuando nació Sem: 98 años después vino el diluvio, siendo el año 600 de la era de Noé. Y Moisés nos informa que Noé vivió después del diluvio, 350 años: haciendole 950 años cuando murió. (Génesis 9:28-29).
46. Sem tenía 100 años cuando Arfaxad nació. (Génesis 11:10); Arfaxad tenía 35 años cuando Sala nació (11:12); Sala tenía 30 años cuando nació Heber (11:14); Heber tenía 34 años cuando Peleg nació: en cuyos días la tierra fue dividida (11:16); Peleg tenía 30 años cuando Reu nació (11:18); Reu tenía 32 años cuando Serug nació (11:20); Serug tenía 30 años cuando Nacor nació (11:22); Nacor tenía 29 años cuando Taré nació (11:24); Taré tenía 70 años cuando nacieron Harán y Abrahán (11:26).
47. Hay alguna dificultad en el relato dado por Moisés del nacimiento de Abrahán. Algunos han supuesto que Abrahán no nació hasta que Taré tenía 130 años. Esta conclusión se extrae de una variedad de escrituras, que no son para nuestro propósito en la actualidad para citar. Tampoco es de ninguna importancia para nosotros si Abrahán nació cuando Taré tenía 70 años o 130. Pero para que no exista duda alguna sobre cualquier mente en relación con el objeto que se encuentra inmediatamente ante nosotros al presentar la cronología actual, daremos fecha del nacimiento de Abrahán en el período más último: es decir, cuando Taré tenía 130 años. De este relato se desprende que desde el diluvio hasta el nacimiento de Abrahán hubo 352 años.
48. Moisés nos informa que Sem vivió después de haber engendrado a Arfaxad 500 años (11:11); Esto agregó a 100 años, que era su edad cuando Arfaxad nació, le hace 600 años cuando él murió. Arfaxad vivió, después que engendró Salah, 403 años (11:13); Esto sumado a 35 años, que era su edad cuando Sala nació, le hace 438 años cuando él murió. Sala vivió, después de haber engendrado a Heber, 403 años (11:15); Esto sumado a 30 años, que era su edad cuando Heber nació, le hace 433 años cuando él murió. Heber vivió, después de haber engendrado a Peleg, 430 años (11:17); Esto sumado a 34 años, que era su edad cuando Peleg nació, le hace 464 años. Peleg vivió, después de haber engendrado Reu, 209 años (11:19); Esto agregó a 30 años, que era su edad cuando Reu nació, le hace 239 años cuando él murió. Reu vivió, después de haber engendrado a Serug, 207 años (11:21); Esto sumado a 32 años, que era su edad cuando Serug nació, le hace 239 años cuando él murió. Serug vivió, después de haber engendrado a Nahor, 200 años (11:23); Esto sumado a 30 años, que era su edad cuando Nacor nació, le hace 230 años cuando él murió. Nacor vivió, después de haber engendrado a Taré, 119 años (11:25); Esto sumado a 29 años, que era su edad cuando Taré nació, le hace 148 años cuando él murió. Taré tenía 130 años cuando Abrahán nació, y se supone que vivió 75 años después de su nacimiento: le hizo 205 años cuando murió.
49. Según esta cuenta, Peleg murió en el 1996o año del mundo. Nacor en el 1997, y Noé en el 2006. De modo que Peleg, en cuyos días se dividió la tierra, y Nacor, abuelo de Abrahán, ambos murieron antes de Noé: el primero tenía 239 años y el último 148. ¿Y quién no puede ver que deben haber tenido una larga e íntima relación con Noé?
50. Reu murió en el año 2026 del mundo, Serug en 2049, Taré en el 2083, Arfaxad en el 2096, Sala en el 2126, Sem en el 2158, Abrahán en el 2183, y Heber en el 2187: que era 4 años después de la muerte de Abrahán. Y Heber fue el cuarto de Noé. 51. Nacor, hermano de Abrahán, tenía 58 años cuando Noé murió, Taré 128, Serug 187, Reu 219, Heber 283, Sala 313, Arfaxad 344 y Sem 448.
52. Aparece en este relato que Nacor, hermano de Abrahán, Taré, Nacor, Serug, Reu, Peleg, Heber, Sala, Arfaxad, Sem y Noé, todos vivieron en la tierra al mismo tiempo. Y que Abrahán tenía 18 años cuando Reu murió, 41 cuando murió Serug y su hermano Nacor, 75 cuando murió Taré, 88 cuando murió Arfaxad, 118 cuando murió Sala, 150 cuando murió Sem, y que Heber vivió 4 años después de la muerte de Abrahán. Y que Sem, Arfaxad, Sala, Heber, Reu, Serug, Taré, y Nacor, el hermano de Abrahán, y Abrahán, vivieron en el mismo tiempo. Y que Nacor, hermano de Abrahán, Taré, Serug, Reu, Heber, Sala, Arfaxad y Sem, todos estaban familiarizados con Noé y Abrahán.
53. Hemos trazado ahora la cronología del mundo de acuerdo con el relato dado en nuestra Biblia actual de Adán a Abrahán, y hemos determinado claramente más allá del poder de la controversia que no había dificultad en preservar el conocimiento de Dios en el mundo desde la creación de Adán y la manifestación hecha a sus descendientes inmediatos, como se expone en la primera parte de esta lectura, para que los estudiantes, en esta clase no tengan ninguna duda sobre este tema; porque pueden ver fácilmente que es imposible que sea de otra manera; pero que el conocimiento de la existencia de un Dios debe haber continuado de padre a hijo como una cuestión de tradición al menos. Pues no podemos suponer que un conocimiento de este importante hecho pudiera haber existido en la mente de cualquiera de los individuos antes mencionados sin que ellos lo hubieran hecho saber a su posteridad.
54. Hemos demostrado ahora cómo fue que el primer pensamiento existió en la mente de cualquier individuo que había un ser tal como Dios, que había creado y sostenido todas las cosas: eso fue debido a la manifestación que él hizo primero a nuestro Padre Adán cuando se paró en su presencia y conversó con él cara a cara en el momento de su creación.
55. Observemos aquí que después de que cualquier porción de la familia humana se familiarice con el hecho importante de que hay un Dios que ha creado y sostiene todas las cosas, el grado de su conocimiento respecto a su carácter y su gloria dependerá de su diligencia y fidelidad en buscarlo hasta que como Enoc, hermano de Jared y Moisés obtengan fe en Dios y poder con él para mirarlo cara a cara.
56. Ahora hemos expuesto claramente cómo es, y cómo fue, que Dios se convirtió en un objeto de fe para los seres racionales; y también sobre cuál fundamento se basó el testimonio lo que estimuló la investigación y la búsqueda diligente de los antiguos santos, buscar y obtener el conocimiento de la gloria de Dios; y hemos visto que era testimonio humano y testimonio humano Sólo que, en primer término, en sus mentes--es la credibilidad que dieron al testimonio de sus padres--este testimonio despertó sus mentes para investigar el conocimiento de Dios. La investigación terminó frecuentemente, de hecho, siempre terminó, cuando se persigue correctamente en los descubrimientos más gloriosos y en la certeza eterna.
Pregunta.-- ¿Existe un ser que tiene fe en sí mismo de forma independiente? Respuesta.-- Sí.
P. ¿Quién es? R. Es Dios.
P. ¿Cómo pruebas que Dios tiene fe en sí mismo de forma independiente? R. Porque el es omnipotente, omnipresente y omnisciente; sin principio de días ni fin de vida, y en él habita toda plenitud. Ef. 1:23: Cuál es su cuerpo, la plenitud de aquel que llena todo en todos. Col 1:19: Porque agradó al Padre, que en él habitase toda plenitud. (2:12)
P. ¿Es él el objeto en quien se centra la fe de todos los otros seres racionales y responsables para la vida y la salvación? R. Sí.
P. ¿Cómo lo prueba? R. Isaías 45:22: Volveos a mí y sed salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay ninguno más. Romanos 11:34-36: Porque, ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. Isaías 40, del 9 al 17: Súbete sobre un monte alto, anunciadora de buenas nuevas de Sion [O, tú, que dices buenas nuevas a Sión]; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de buenas nuevas de Jerusalén [O, Oh, tú que dices buenas nuevas a Jerusalén]; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡He aquí al Dios vuestro! He aquí, Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo gobernará por él; he aquí, su recompensa viene con él, y su obra está delante de él [O recompensa por su trabajo]. Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo recogerá los corderos y en su seno los llevará; conducirá con ternura a las ovejas que todavía están criando. ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y la extensión de los cielos con su palmo, y puso en una medida el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados? ¿Quién dirigió al espíritu de Jehová, o le aconsejó, enseñándole? ¿A quién pidió consejo y quién le hizo entender? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó conocimiento o le mostró la senda del entendimiento? He aquí que las naciones son como una gota de un balde y consideradas como el polvo en la balanza; he aquí, él levanta las islas como al polvo fino. Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el holocausto. Todas las naciones son como nada delante de él; para él cuentan menos que nada y le son vanas. Jeremías 51:15-16: Él [el Señor] es el que hizo la tierra con su poder, el que afirmó el mundo con su sabiduría y extendió los cielos con su inteligencia. Cuando emite su voz, hay multitud de aguas en el cielo, y hace subir las nubes desde los confines de la tierra; él hace relámpagos con la lluvia y saca el viento de sus depósitos. 1 Corintios 8:6: Nosotros no tenemos más que un solo Dios, el Padre, de quien son todas las cosas, y nosotros de él; y un Señor, Jesucristo, por medio de quien son todas las cosas, y nosotros por medio de él. (2:2)
P. ¿Cómo llegaron los hombres al conocimiento de la existencia de un Dios para ejercer fe en él? R. Para responder a esta pregunta, será necesario volver y examinar al hombre en su creación; las circunstancias en que fue colocado y el conocimiento que tenía de Dios. (2:3- 11) Primero, cuando el hombre fue creado, se paró en la presencia de Dios (Génesis 1:27- 28). De esto aprendemos que el hombre, en su creación, estaba en la presencia de su Dios y tenía el conocimiento más perfecto de su existencia. En segundo lugar, Dios conversó con él después de su transgresión. (Génesis 3: del 8 al 22, 2:13-17) De esto aprendemos que, aunque el hombre transgredió, no fue privado del conocimiento previo que tenía de la existencia de Dios. (2:19) En tercer lugar, Dios conversó con el hombre después de sacarlo del jardín. (2:22-25) En cuarto lugar, Dios también conversó con Caín después de haber matado a Abel. (Génesis 4: del 4 al 16, 2: 26-29)
P. ¿Cuál es el objeto de la cita anterior? R. Es que se puede ver claramente cómo fue que los primeros pensamientos fueron sugeridos a las mentes de los hombres de la existencia de Dios y cuán ampliamente este conocimiento se extendió entre los descendientes inmediatos de Adán. (2:30-33)
P. ¿Qué testimonio tenía los descendientes inmediatos de Adán en prueba de la existencia de un Dios? R. El testimonio de su padre. Y después de conocer su existencia por el testimonio de su padre, dependían del ejercicio de su propia fe para conocer su carácter, sus perfecciones y sus atributos. (2:23-26)
P. ¿Había algún otro de la familia humana, al lado de Adán, un conocimiento de la existencia de Dios, en primer lugar, por cualquier otro medio que el testimonio humano? R. No lo habían hecho. Porque antes del tiempo en que podían tener poder para obtener una manifestación para ellos mismos, el hecho más importante les había sido comunicado por su padre común: así, de padre a hijo, el conocimiento se comunicaba tan extensamente, como el conocimiento de su existencia era conocida; porque de esta manera, en primer término, los hombres tenían conocimiento de su existencia. (2:35-36)
P. ¿Cómo sabes que el conocimiento de la existencia de Dios fue comunicado de esta manera a través de las diferentes edades del mundo? R. Por la cronología obtenida a través de las revelaciones de Dios.
P. ¿Cómo dividiría esa cronología para transmitirla claramente a la comprensión? R. En dos partes: Primero, abrazando ese período del mundo desde Adán hasta Noé; y en segundo lugar, de Noé a Abrahán: de que período el conocimiento de la existencia de Dios ha sido tan general, que no se discute en qué forma la idea de su existencia ha sido retenida en el mundo.
P. ¿Cuántos hombres justos conocidos vivieron de Adán a Noé? R. Nueve; que incluye a Abel quien fue asesinado por su hermano.
P. ¿Cuáles son sus nombres? R. Abel, Set, Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Enoc, Matusalén y Lamec.
P. ¿Cuántos años tenía Adán cuando Set nació? R. Ciento treinta años. (Génesis 5:3).
P. ¿Cuántos años vivió Adán después de que Set naciera? R. Ochocientos. (Génesis 5:4).
P. ¿Cuántos años tenía Adán cuando murió? R. Novecientos treinta años. (Génesis 5:5).
P. ¿Cuántos años tenía Set cuando Enós nació? R. Ciento cinco años. (Génesis 5:6).
P. ¿Cuántos años tenía Enós cuando Cainán nació? R. Noventa años. (Génesis 5:9).
P. ¿Cuántos años tenía Cainán cuando Mahalaleel nació? R. Setenta años. (Génesis 5:12).
P. ¿Cuántos años tenía Mahalaleel cuando Jared nació? R. Sesenta y cinco años. (Génesis 5:15).
P. ¿Cuántos años tenía Jared cuando Enoc nació? R. Ciento sesenta y dos años. (Génesis 5:18).
P. ¿Cuántos años tenía Enoc cuando nació Matusalén? R. Sesenta y cinco. (Génesis 5:21).
P. ¿Cuántos años tenía Matusalén cuando nació Lamec? R. Ciento ochenta y siete años. (Génesis 5:25).
P. ¿Cuántos años tenía Lamec cuando nació Noé? R. Ciento ochenta y dos años. (Génesis 5:28.) Para esta cronología ver (2:37).
P. ¿Cuántos años, según este relato, fueron desde Adán hasta Noé? R. Mil cincuenta y seis años.
P. ¿Cuántos años tenía Lamech cuando murió Adán? R. Lamec, el noveno de Adán, (incluido Abel), padre de Noé, tenía cincuenta y seis años cuando murió Adán.
P. ¿Qué edad tenía Matusalén? R. Doscientos cuarenta y tres años.
P. ¿Qué edad tenía Enoc? R. Trescientos y ocho años.
P. ¿Qué edad tenía Jared? R. Cuatrocientos setenta años.
P. ¿Qué edad tenía Mahalaleel? R. Quinientos treinta y cinco.
P. ¿Qué edad tenía Cainán? R. Seiscientos y cinco años.
P. ¿Qué edad tenía Enós? R. Seiscientos noventa y cinco años.
P. ¿Qué edad tenía Set? R. Ochocientos. Para este punto de la cuenta, véase el segundo sección, párrafo 38.
P. ¿Cuántos de estos hombres destacados eran contemporáneos de Adán? R. Nueve.
P. ¿Cuáles son sus nombres? R. Abel, Set, Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Enoc, Matusalén y Lamec. (2:39)
P. ¿Cuánto tiempo vivió Set después de que nació Enós? R. Ochocientos siete años. (Génesis 5:7).
P. ¿Cuál era la edad de Seth cuando murió? R. Nueve ciento doce años. (Génesis 5:8).
P. ¿Cuánto vivió Enós después de que Cainán nació?R. Ochocientos quince años. (Génesis 5:10).
P. ¿Cuál era la edad de Enós cuando murió? R. Nueve ciento cinco años. (Génesis 5:11).
P. ¿Cuánto tiempo vivió Cainán después de que nació Mahalaleel? R. Ochocientos cuarenta años. (Génesis 5:13).
P. ¿Cuál era la edad de Cainán cuando murió? R. Nueve ciento diez años. (Génesis 5:14).
P. ¿Cuánto tiempo vivió Mahalaleel después de que nació Jared? R. Ochocientos treinta años. (Génesis 5:16).
P. ¿Cuál era la edad de Mahalaleel cuando murió? R. Ochocientos noventa y cinco años. (Génesis 5:17).
P. ¿Cuánto tiempo vivió Jared después de que nació Enoc? R. Ochocientos años. (Génesis 5:19).
P. ¿Cuál era la edad de Jared cuando murió? R. Nueve ciento sesenta y dos años. (Génesis 5:20).
P. ¿Cuánto tiempo pasó Enoc caminando con Dios después de que nació Matusalén? R. Trescientos años. (Génesis 5:22).
P. ¿Cuál era la edad de Enoc cuando fue trasladado? R. Trescientos sesenta y cinco años. (Génesis 5:23).
P. ¿Cuánto tiempo duró Matusalén después de que Lamec nació? R. Setecientos ochenta y dos años. (Génesis 5:26).
P. ¿Cuál era la edad de Matusalén cuando murió? R. Nueve ciento sesenta y nueve años. (Génesis 5:27).
P. ¿Cuánto tiempo vivió Lamec después de que Noé nació? R. Quinientos noventa y cinco años. (Génesis 5:30).
P. ¿Cuál era la edad de Lamec cuando murió? R. Setecientos setenta y siete años. (Génesis 5:31) Para la cuenta del último artículo vea (2:40).
P. ¿En qué año del mundo murió Adán? R. En el novecientos treinta.
P. ¿En qué año fue trasladado Enoc? R. En el novecientos ochenta y siete.
P. ¿En qué año murió Set? R. En el mil y cuarenta segundo. P. ¿En qué año murió Enós? R. En el mil ciento cuarenta.
P. ¿En qué año murió Cainán? R. En el mil doscientos treinta y cinco.
P. ¿En qué año murió Mahalaleel? R. En el mil doscientos noventa.
P. ¿En qué año murió Jared? R. En el mil cuatrocientos veinte segundo.
P. ¿En qué año murió Lamec? R. En el mil seiscientos cincuenta primero.
P. ¿En qué año murió Matusalén? R. En el mil seiscientos cincuenta y seis. Para esta cuenta vea (2:41)
P. ¿Cuántos años tenía Noé cuando Enós murió? R. Ochenta y cuatro años.
P. ¿Cuántos años cuando murió Cainán? R. Ciento setenta y nueve años.
P. ¿Cuántos años cuando murió Mahaleel? R. Doscientos treinta y cuatro años.
P. ¿Cuántos años cuando murió Jared? R. Trescientos sesenta y seis años.
P. ¿Cuántos años cuando murió Lamec? R. Quinientos noventa y cinco años.
P. ¿Cuántos años cuando murió Matusalén? R. Seiscientos años. Ver (2:42) para el último elemento.
P. ¿Cuántos de esos hombres vivieron en los días de Noé? R. Seis.
P. ¿Cuáles son sus nombres? R. Set, Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Matusalén y Lamec. (2:43)
P. ¿Cuántos de esos hombres eran contemporáneos de Adán y Noé? R. Seis.
P. ¿Cuáles son sus nombres? R. Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Matusalén y Lamec. (2:43)
P. De acuerdo con el relato anterior, ¿cómo fue el conocimiento de la existencia de Dios primero sugerido a las mentes de los hombres? R. Por la manifestación hecha a nuestro padre Adán, cuando estaba en la presencia de Dios, tanto antes como mientras estaba en el Edén. (2:44)
P. ¿Cómo se difundió el conocimiento de la existencia de Dios entre los habitantes del mundo? R. Por tradición de padre a hijo. (2:44)
P. ¿Cuántos años tenía Noé cuando nació Sem? R. Quinientos y dos años. (Génesis 5:32).
P. ¿Cuál fue el período de años desde el nacimiento de Sem hasta el Diluvio? R. Noventa y ocho.
P. ¿Cuál fue el período de años que Noé vivió después del diluvio? R. Trescientos cincuenta. (Génesis 9:28)
P. ¿Cuál era la edad de Noé cuando murió? R. Nueve ciento cincuenta años. (Génesis 9:29, 2:45)
P. ¿Cuál era la edad de Sem cuando Arfaxad nació? R. Cien años. (Génesis 11:10)
P. ¿Cuál era la edad de Arfaxad cuando nació Sala? R. Treinta y cinco años. (Génesis 11:12)
P. ¿Cuál era la edad de Sala cuando Eber nació?
P. Treinta. (Génesis 11:14)
P. ¿Cuál era la edad de Eber cuando Peleg nació? R. Treinta y cuatro años. (Génesis 11:16)
P. ¿Cuál fue la edad de Peleg cuando Reu nació? R. Treinta años. (Génesis 11:18)
P. ¿Cuál era la edad de Reu cuando nació Serug? R. Treinta y dos años. (Génesis 11:20)
P.. ¿Cuál era la edad de Serug cuando Nacor nació? R. Treinta años. (Génesis 11:22)
P. ¿Cuál era la edad de Nacor cuando nació Taré? R. Veintinueve años. (Génesis 11:24)
P. ¿Cuál era la edad de Taré, cuando nació Nacor (el [hermano] de Abrahán)? R. Setenta años. (Génesis 11:26)
P. ¿Cuál era la edad de Taré cuando Abrahán nació? R. Algunos suponen ciento treinta años, y otros setenta. (Génesis 12:4), (2:46-47)
P. ¿Cuál fue el número de años desde el diluvio hasta el nacimiento de Abrahán? R. Suponiendo que Abrahán naciera cuando Taré tenía ciento treinta años, era trescientos cincuenta y dos años; pero si nació cuando Taré tenía setenta años, era doscientos noventa y dos años. (2:47)
P. ¿Cuánto tiempo vivió Sem después de que nació Arfaxad? R. Quinientos años. (Génesis 11:11)
P. ¿Cuál era la edad de Sem cuando murió? R. Seiscientos años. (Génesis 11:11)
P. ¿Cuántos años vivió Arfaxad después de que Sala nació? R. Cuatrocientos y tres años. (Génesis 11:13)
P. ¿Cuál era la edad de Arfaxad cuando murió? R. Cuatrocientos treinta y ocho años.
P. ¿Cuántos años vivió Sala después de que Eber naciera? R. Cuatrocientos y tres años. (Génesis 11:15)
P. ¿Cuál era la edad de Sala cuando murió? R. Cuatrocientos treinta y tres años.
P. ¿Cuántos años vivió Eber después de que Peleg nació? R. Cuatrocientos treinta años. (Génesis 11:17)
P. ¿Cuál era la edad de Eber cuando murió? R. Cuatrocientos sesenta y cuatro años.
P. ¿Cuántos años vivió Peleg después de que Reu naciera? R. Doscientos nueve años. (Génesis 11:19)
P. ¿Cuál era la edad de Peleg cuando murió? R. Doscientos treinta y nueve años.
P. ¿Cuántos años vivió Reu después de que Serug naciera? R. Doscientos siete años. (Génesis 11:21)
P. ¿Cuál era la edad de Reu cuando murió? R. Doscientos treinta y nueve años.
P. ¿Cuántos años vivió Serug después de Nacor nació? R. Doscientos años. (Génesis 11:23)
P. ¿Cuál era la edad de Serug cuando murió? R. Doscientos treinta años.
P. ¿Cuántos años vivió Nacor después de que Taré naciera? R. Ciento diecinueve años. (Génesis 11:25)
P. ¿Cuál era la edad de Nacor cuando murió? R. Ciento cuarenta y ocho años.
P. ¿Cuántos años vivió Taré después de que Abraham nació? R. Suponiendo que Taré tuviera ciento treinta años cuando nació Abrahán, vivió setenta y cinco años; Pero si Abrahán nació cuando Taré tenía setenta años, vivió ciento treinta y cinco.
P. ¿Cuál era la edad de Taré cuando murió? R. Doscientos cinco años. (Génesis 11:32) Para este relato desde el nacimiento de Arfaxad, hasta la muerte de Taré, véase (2:48)
P. ¿En qué año del mundo Peleg murió? R. De acuerdo con la cronología anterior, murió en el año mil novecientos noventa y seis del mundo.
P. ¿En qué año del mundo Nacor murió? R. En mil novecientos noventa y siete.
P. ¿En qué año del mundo Noé murió? R. En los dos mil y sexto.
P. ¿En qué año del mundo murió Reu? R. En el dos mil y veinte sexto.
P. ¿En qué año del mundo murió Serug? R. En el dos mil cuarenta noveno.
P. ¿En qué año del mundo murió Taré? R. En los dos mil ochenta y tres.
P. ¿En qué año del mundo Arfaxad murió? R. En el dos mil noventa y seis.
P. ¿En qué año del mundo Salah murió? R. En el dos mil ciento veintiséis.
P. ¿En qué año del mundo murió Abrahán? R. En el dos mil ciento ochenta y tres.
P. ¿En qué año del mundo murió Eber? R. En el dos mil ciento ochenta y siete. Para este relato del año del mundo en el que esos hombres murieron, vea (2:49-50)
P. ¿Cuántos años tenía Nacor, hermano de Abrahán, cuando Noé murió? R. Cincuenta y ocho años.
P. ¿Qué edad tenía Taré? R. Ciento veintiocho.
P. ¿Qué edad tenía Serug? R. Ciento ochenta y siete.
P. ¿Cuántos años tenía Reu? R. Doscientos diecinueve.
P. ¿Qué edad tenía Eber? R. Doscientos ochenta y tres.
P. ¿Qué edad tenía Sala? R. Trescientos trece.
P. ¿Qué edad tenía Arfaxad? R. Trescientos cuarenta y ocho.
P. ¿Cuántos años tenía Sem? R. Cuatrocientos cuarenta y ocho. Para la última cuenta, vea (2:51)
P. ¿Cuántos años tenía Abrahán cuando murió Reu? R. Dieciocho años, si nació cuando Taré tenía ciento treinta años.
P. ¿Cuál era su edad cuando Serug, y Nacor, hermano de Abrahán murió? R. Cuarenta y un años.
P. ¿Cuál era su edad cuando Taré murió? R. Setenta y cinco años.
P. ¿Cuál era su edad cuando Arfaxad murió? R. Ochenta y ocho.
P. ¿Cuál era su edad cuando Sala murió? R. Ciento dieciocho años.
P. ¿Cuál era su edad cuando Sem murió? R. Ciento cincuenta años. Para esto vea (2:52)
P. ¿Cuántos personajes conocidos vivieron de Noé a Abrahán? R. Diez.
P. ¿Cuáles son sus nombres? R. Shem, Arfaxad, Sala, Eber, Peleg, Reu, Serug, Nahor, Taré y Nacor, hermano de Abrahán. (2:52)
P. ¿Cuántos de estos eran contemporáneos de Noé? R. Todos ellos.
P. ¿Cuántos con Abrahán? R. Ocho.
P. ¿Cuáles son sus nombres? R. Nacor, el hermano de Abrahán, Taré, Serug, Reu, Eber, Sala, Arfaxad y Sem. (2:52)
P. ¿Cuántos eran contemporáneos de Noé y Abrahán? R. Ocho.
P. ¿Cuáles son sus nombres? R. Sem, Arfaxad, Sala, Eber, Reu, Serug, Taré y Nacor, hermano de Abrahán. (2:52)
P. ¿Alguno de estos hombres murió antes de Noé? R. Sí.
P. ¿Quiénes eran? R. Peleg, en cuyos días se dividió la tierra, y Nacor, el abuelo de Abrahán. (2:49)
P. ¿Alguno de ellos vivió más que Abrahán? R. Había uno. (2:50)
P. ¿Quién fue? R. Eber, el cuarto de Noé. (2:50)
P. ¿En cuyos días se dividió la tierra? R. En los días de Peleg.
P. ¿Dónde tenemos el relato de que la tierra fue dividida en los días de Peleg? R. Génesis 10:25.
P. ¿Puedes repetir la frase? R. A Eber nacieron dos hijos; el nombre en uno era Peleg; porque en sus días la tierra estaba dividida.
P. ¿Qué testimonio tienen los hombres, en primera instancia, que hay un Dios? R. El testimonio humano, y el testimonio humano solamente. (2:56)
P. ¿Qué animó a los antiguos santos a buscar diligentemente después del conocimiento de la gloria de Dios, sus perfecciones y atributos? R. La credibilidad que dieron al testimonio de sus padres. (2:56)
P. ¿Cómo obtienen los hombres el conocimiento de la gloria de Dios, de sus perfecciones y atributos? R. Al dedicarse a su servicio, con oración y súplica incesantemente, fortaleciendo su fe en él, hasta que, como Enoc, hermano de Jared y Moisés, obtienen una manifestación de Dios para sí mismos. (2:55)
P. ¿Es el conocimiento de la existencia de Dios una cuestión de mera tradición, basada solamente en el testimonio humano, hasta que una persona recibe una manifestación de Dios para sí mismos? R. Sí.
P. ¿Cómo lo prueba? R. De toda la primera lectura de la segunda sección. (2:1-56)
LECTURA TERCERA
De La Fe.
SECCIÓN 3.
1. En la segunda lectura se demostró cómo el conocimiento de la existencia de Dios vino al mundo y por qué los primeros pensamientos fueron sugeridos a las mentes de los hombres, que tal existencia existió realmente; era por la razón del conocimiento de su existencia que había un fundamento establecido para el ejercicio de la fe en él, como el único en quien la fe podía centrar para la vida y la salvación. Pues la fe no podía centrarse en un ser de cuya existencia no teníamos idea; porque la idea de su existencia en primera instancia es esencial para el ejercicio de la fe en él. Romanos 10:14: "¿Cómo invocarán a aquel en quien no creyeron, y cómo creerán en aquel de quien no han oído, y cómo oirán sin predicador?" (O uno enviado a decirles?) Así que la fe viene por oír la palabra de Dios. [Nueva Traducción]
2. Observemos aquí que tres cosas son necesarias para que cualquier ser racional e inteligente pueda ejercer fe en Dios para la vida y la salvación.
3. Primero, la idea de que realmente existe.
4. En segundo lugar, una idea correcta de su carácter, perfecciones y atributos.
5. En tercer lugar, un conocimiento real de que el curso de la vida que él persigue, es según su voluntad. Porque sin conocer estos tres hechos importantes, la fe de todo ser racional debe ser imperfecta e improductiva; pero con este entendimiento puede llegar a ser perfecto y fructífero, abundante en justicia para la alabanza y gloria de Dios Padre y del Señor Jesucristo.
6. Habiendo sido previamente familiarizados con la manera en que la idea de su existencia vino al mundo, así como el hecho de su existencia, procederemos a examinar su carácter, perfecciones y atributos, para que esta clase pueda ver, no sólo los justos fundamentos que tienen para el ejercicio de la fe en él, para la vida y la salvación, pero las razones que todo el mundo, también, en cuanto a la idea de su existencia se extiende, puede tener que ejercer fe en él el Padre de todos los seres vivos.
7. Como hemos estado en deuda con una revelación que Dios hizo de sí mismo a sus criaturas en primera instancia, por la idea de su existencia, así también debemos a las revelaciones que nos ha dado, para una correcta comprensión de su carácter, perfecciones y atributos; porque sin las revelaciones que nos ha dado, ningún hombre al buscar podría descubrir a Dios (Job 11:7-9). 1 Cor. 2:9-11: "Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para aquellos que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque, ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios".
8. Habiendo dicho tanto, procedemos a examinar el carácter que las revelaciones han dado de Dios.
9. Moisés nos da el siguiente relato en Éxodo 34:6: "Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: Jehová, Jehová, Dios misericordioso y piadoso, tardo para la ira y abundante en benignidad y verdad". Salmos 103:6-8: "Jehová es el que hace justicia y juicios a todos los oprimidos. Sus caminos dio a conocer a Moisés, y a los hijos de Israel, sus obras. Misericordioso y clemente es Jehová, lento para la ira y grande en misericordia." Salmos 103:17-18: "Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos, sobre los que guardan su convenio y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra". Salmos 90:2: "Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, y desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios". Hebreos 1:10-12: "Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura; y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán". Santiago 1:17: "Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, y desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de variación". Malaquías 3:6: "Porque yo soy Jehová y no cambio; por esto vosotros, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos".
10. Libro de Mandamientos, comenzando en la tercer linea del primer parrafo [Doctrina y Convenios 3:2]: "Porque Dios no anda por vías torcidas, ni se vuelve a la derecha ni a la izquierda, ni se aparta de lo que ha dicho; por tanto, sus sendas son rectas y su vía es un giro eterno". Libro de Mandamientos 37:1 [Doctrina y Convenios 35:1]: "Escuchad la voz del Señor vuestro Dios, el Alfa y la Omega, el principio y el fin, cuya vía es un giro eterno, el mismo hoy que ayer y para siempre".
11. Números 23:19: "Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él lo ha dicho, ¿y no lo hará? Ha hablado, ¿y no lo cumplirá?" 1 Juan 4:8: "El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor". Hechos 10:34: "Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace lo justo".
12. De los testimonios anteriores, aprendemos las siguientes cosas respetando el carácter de Dios.
13. Primero, que él era Dios antes de que el mundo fuera creado y el mismo Dios que él era después de que fue creado.
14. Segundo, que es misericordioso y piadoso, lento para la ira, abundante en la bondad y que lo fue desde la eternidad y para la eternidad.
15. En tercer lugar, que no cambia ni hay variabilidad con él; sino que él es el mismo de eternidad a eternidad, siendo el mismo ayer, hoy y para siempre; y que su curso es una ronda eterna sin variación.
16. Cuarto, que es un Dios de verdad y no puede mentir.
17. Quinto, que no hace acepción de personas; pero en toda nación el que teme a Dios y obra la justicia es aceptado de él.
18. Sexto, que es el amor.
19. El conocimiento de estos atributos en el carácter divino es esencialmente necesario para que la fe de cualquier ser racional pueda estar centrada en él para la vida y la salvación. Porque si en primer lugar no creía que él era Dios, es decir, el creador y el sustentador de todas las cosas, no podía centrar su fe en él para la vida y la salvación por temor de que hubiera un mayor que él, que frustraría todos sus planes y él, como los dioses de los paganos, sería incapaz de cumplir sus promesas; pero viendo que él es Dios sobre todos de eternidad a eternidad, el creador y defensor de todas las cosas, no puede existir tal temor en la mente de aquellos que confían en él para que en este aspecto su fe pueda ser sin vacilar.
20. Pero en segundo lugar: a menos que fuera misericordioso y gracioso, lento para la ira, longanimidad y lleno de bondad, tal es la debilidad de la naturaleza humana y tan grandes las debilidades e imperfecciones de los hombres, que a menos que creyeran que estas excelencias existían en el carácter divino, la fe necesaria para la salvación no podría existir; porque la duda tomaría el lugar de la fe, y aquellos que conocieran su debilidad y responsabilidad por el pecado, estarían en constante duda de salvación, si no fuera por la idea que tienen de la excelencia del carácter de Dios, que él es lento para la ira y longanimidad, y de una disposición de perdón, y perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado. Una idea de estos hechos aleja la duda y hace que la fe sea extremadamente fuerte.
21. Pero es igualmente necesario que los hombres tengan la idea de que es un Dios que no cambia, para tener fe en él, como es tener la idea de que es clemente y longanimidad. Porque sin la idea de inmutabilidad en el carácter si la Deidad, la duda tomaría el lugar de la fe. Pero con la idea de que no cambia, la fe se aferra a las excelencias de su carácter con confianza inquebrantable, creyendo que es el mismo ayer, hoy y para siempre, y que su curso es un giro eterno.
22. Y otra vez, la idea de que él es un Dios de verdad y no puede mentir, es igualmente necesaria para el ejercicio de la fe en él, como la idea de su inmutabilidad. Porque sin la idea de que él era un Dios de verdad y no podía mentir, la confianza necesaria para ser colocada en su palabra para el ejercicio de la fe en él, no podría existir. Pero teniendo la idea de que no es hombre para que pueda mentir, da poder a las mentes de los hombres para ejercer fe en él.
23. Pero también es necesario que los hombres tengan una idea de que no hace acepción de personas; porque con la idea de todas las demás excelencias en su carácter, y éste que quería, los hombres no podían ejercer fe en él, porque si él hacía acepción de personas, no podían decir cuáles eran sus privilegios ni cuán lejos estaban autorizados para ejercer la fe en él, o si estaban autorizados a hacerlo en absoluto, pero todos deben ser confundidos; pero tan pronto como las mentes de los hombres se familiaricen con la verdad sobre este punto, que no hace acepción de personas, que ven que tienen autoridad por la fe para apoderarse de la vida eterna la más rica bendición del cielo, porque Dios no hace acepción de personas, y que cada hombre en cada nación tiene el mismo privilegio.
24. Y por último, pero no menos importante para el ejercicio de la fe en Dios, es la idea de que él es amor; porque con todas las demás excelencias de su carácter, sin que éste las influyera, no podían tener tal dominio poderoso sobre las mentes de los hombres; pero cuando la idea está plantada en la mente de que él es amor, ¿quién no puede ver el justo terreno que los hombres de cada nación, parentela y lengua, tienen que ejercer la fe en Dios para obtener la vida eterna?
25. De la descripción anterior del carácter de la Deidad que se le da en las revelaciones, a los hombres, hay un fundamento seguro para el ejercicio de la fe en él entre cada pueblo, nación y parentesco, de edad en edad, y de generación en generación.
26. Observemos que lo anterior es el carácter que se da de Dios en sus revelaciones a los Santos de los Antiguos Días, y es también el carácter que se da de él en sus revelaciones a los Santos de los Últimos Días, de modo que los Santos de los Antiguos Días, y los de los últimos días, son iguales a este respecto; los "Santos de los Últimos Días" teniendo buenos motivos para ejercer fe en Dios, como los santos de los antiguos días, porque se le da el mismo carácter a ambos.
Pregunta.--¿Qué fue mostrado en la segunda lectura? Respuesta.--Se demostró cómo el conocimiento de la existencia de Dios vino al mundo. (3:1)
P. ¿Cuál es el efecto de la idea de su existencia entre los hombres? R. Establece el fundamento para el ejercicio de la fe en él. (3:1)
P. ¿La idea de su existencia, en primera instancia, es necesaria para el ejercicio de la fe en él? R. Sí lo es. (3:1)
P. ¿Cómo lo prueba? R. Por el capítulo 10 de Romanos y el versículo 14. (3:1)
P. ¿Cuántas cosas son necesarias para entender, respetando a la Deidad y nuestra relación con él, para que podamos ejercer fe en él para la vida y la salvación? R. Tres. (3:2)
P. ¿Qué son? R. Primero, que Dios realmente existe. En segundo lugar, las ideas correctas de su carácter, sus perfecciones y atributos; y tercero, que el curso que perseguimos está de acuerdo con su mente y voluntad. (3:3-5)
P. ¿La idea de una o dos de las cosas mencionadas anteriormente, permitiría a una persona ejercer fe en Dios? R. No sería, porque sin la idea de todos ellos, la fe sería imperfecta e improductiva. (3:5)
P. ¿Una idea de estas tres cosas sentaría un fundamento seguro para el ejercicio de la fe en Dios, a fin de obtener la vida y la salvación? R. Sí sería; porque por la idea de estas tres cosas, la fe puede llegar a ser perfecta y fecunda, abundante en justicia para la alabanza y gloria de Dios. (3:5)
P. ¿Cómo podemos estar familiarizados con las cosas antes mencionadas respecto a la Deidad, y respetarnos a nosotros mismos? R. Por revelación. (3:6)
P. ¿Podrían estas cosas ser descubiertas por otros medios que por revelación? R. Ellos no pudieron.
P. ¿Cómo lo prueba? R. Por las Escrituras: Job 11:7-9. 1 Corintios 2:9-11. (3:7)
P. ¿Qué cosas aprendemos en las revelaciones de Dios respecto a su carácter? R. Aprendemos las seis cosas siguientes. Primero, que él era Dios antes de que el mundo fue creado y el mismo Dios que él fue después de que fue creado. Segundo, que es misericordioso y clemente, lento para la ira, abundante en la bondad y que lo fue desde la eternidad y lo será para la eternidad. En tercer lugar, que él no cambia; tampoco hay variabilidad con él y que su curso es un giro eterno. En cuarto lugar, que él es un Dios de verdad y no puede mentir. Quinto, que no hace acepción de personas; y sexto, que él es amor. (3:12-18)
P. ¿Dónde se encuentran las revelaciones que nos dan esta idea del carácter de la Deidad? R. En la Biblia y el Libro de Mandamientos [Doctrinas y Convenios], y se citan en la tercera conferencia. (3:9–11)
P. ¿Qué efecto tendría sobre cualquier ser racional no tener una idea de que el Señor era Dios, el creador y defensor de todas las cosas? R. Le impediría ejercer fe en él para la vida y la salvación.
P. ¿Por qué le impediría ejercer la fe en Dios? R. Porque él sería como los paganos no sabiendo, pero podría haber un ser mayor y más poderoso que él y por lo tanto se le impide cumplir sus promesas. (3:19)
P. ¿Esta idea evita esta duda? R. Lo hace; para las personas que tienen esta idea se les permite así ejercer la fe sin esta duda. (3:19)
P. ¿No es también necesario tener la idea de que Dios es misericordioso y gracioso, de largo sufrimiento y lleno de bondad? R. Sí lo es. (3:20)
P. ¿Por qué es necesario? R. A causa de las debilidades e imperfecciones de la naturaleza humana y de las grandes debilidades del hombre; porque tal es la debilidad del hombre y tal su fragilidad que está expuesto a pecar continuamente; y si Dios no fue largo sufrimiento y lleno de compasión, gracioso y misericordioso; y de una disposición de perdón, el hombre sería cortado de antes Él en consecuencia de lo cual estaría en la duda continua y no podría ejercer la fe: pues donde la duda es, allí la fe no tiene poder sino por el hombre creyendo que Dios está lleno de compasión y perdón, longanimidad y lento para enojarse, él puede ejercer fe en él y vencer la duda, para ser muy fuerte. (3:20)
P. ¿No es igualmente necesario que el hombre tenga una idea de que Dios no cambia, ni hay variabilidad con él para ejercer fe en él para la vida y la salvación? R. Sí lo es; porque sin esto no sabría cuán pronto la misericordia de Dios podría convertirse en crueldad, su longanimidad en temeridad, su amor en odio y en consecuencia de la cual la duda, el hombre sería incapaz de ejercer la fe en él, pero teniendo la idea de que es inmutable, el hombre puede tener fe en él continuamente, creyendo que lo que era ayer es hoy y será para siempre. (3:21)
P. ¿No es necesario también que los hombres tengan una idea de que Dios es un ser de verdad antes de que puedan tener fe perfecta en él? R. Sí lo es; porque a menos que los hombres tengan esta idea, no pueden confiar en su palabra; y no poder confiar en su palabra, no pueden tener fe en él; pero creyendo que él es un Dios de verdad, y que su palabra no puede fallar, su fe puede descansar en él sin duda. (3:22)
P. ¿Podría el hombre ejercer fe en Dios para obtener la vida eterna a menos que creyera que Dios no hacía acepción de personas? R. Él no podría; porque sin esta idea no podía saber que era su privilegio hacerlo y en consecuencia de esta duda su fe no podía ser lo suficientemente fuerte como para salvarlo. (3:23)
P. ¿Sería posible que un hombre ejerciera fe en Dios para ser salvo a menos que tuviera una idea de que Dios era amor? R. Él no podría; porque el hombre no podía amar a Dios a menos que tuviera una idea de que Dios era amor y si no amaba a Dios, no podría tener fe en él. (3:24)
P. ¿Cuál es la descripción que los escritores sagrados dan del carácter de la Deidad calculada para hacer? R. Está calculado para establecer un fundamento para el ejercicio de la fe en él, en la medida en que el conocimiento se extiende entre todas las personas, lenguas, idiomas, parientes y naciones y que de edad en edad y de generación en generación. (3:25)
P. ¿Es uniforme el carácter que Dios ha dado de sí mismo? R. Sí lo es, en todas sus revelaciones, ya sea para los Santos de los Antiguos Días, o para los Santos de los Últimos Días, para que todos tengan la autoridad para ejercer fe en él y esperar por el ejercicio de su fe para disfrutar de las mismas bendiciones. (3:26)
LECTURA CUARTO
De La Fe.
SECCIÓN 4.
1. Habiendo mostrado en la tercera lectura que las ideas correctas del carácter de Dios son necesarias para el ejercicio de la fe en él para la vida y la salvación y que sin las ideas correctas de su carácter, las mentes de los hombres no podrían tener suficiente poder con Dios al ejercicio de la fe necesario para disfrutar de la vida eterna y que las ideas correctas de su carácter establecen un fundamento en cuanto a su carácter para el ejercicio de la fe para disfrutar de la plenitud de la bendición del evangelio De Jesucristo incluso el de la gloria eterna; procederemos ahora a demostrar la conexión que existe entre las ideas correctas de los atributos de Dios y el ejercicio de la fe en él para la vida eterna.
2. Observemos, pues, que el verdadero designio que el Dios de los cielos tenía en vista al hacer conocer a la familia humana sus atributos, era que, por las ideas de la existencia de sus atributos, pudiesen ejercer fe en él, y por el ejercicio de la fe en él, podría obtener la vida eterna. Porque sin la idea de la existencia de los atributos que pertenecen a Dios, las mentes de los hombres no podían tener el poder de ejercer la fe en él para sujetarse a la vida eterna. El Dios de los cielos comprendía perfectamente la constitución de la naturaleza humana y la debilidad del hombre, sabía lo que era necesario revelar y qué ideas debían plantarse en sus mentes para poder ejercer fe en él hasta la eterna vida.
3. Habiendo dicho tanto, procederemos a examinar los atributos de Dios, tal como se exponen en sus revelaciones a la familia humana y a mostrar cuán necesarias son las ideas correctas de sus atributos para permitir que los hombres ejerzan fe en él. Porque sin estas ideas plantadas en la mente de los hombres, estaría fuera del poder de cualquier persona o personas ejercer fe en Dios para obtener la vida eterna. De modo que las comunicaciones divinas hechas al hombre en primera instancia fueron diseñadas para establecer en su mente las ideas necesarias para que puedan ejercer la fe en Dios y por este medio ser partícipes de su gloria.
4. Tenemos en las revelaciones que ha dado a la familia humana el siguiente relato de sus atributos.
5. Primero, Conocimiento. Hechos 15:18: Conocidas son a Dios todas sus obras desde la fundación del mundo. Isaías 46:9-10: Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos, porque yo soy Dios, y no hay ningún otro; yo soy Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero.
6. En segundo lugar, fe, o poder. Hebreos 11:3: Por la fe entendemos que los mundos fueron formados por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue de lo que no se veía. Génesis 1:1: En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Isaías 14:24,27: Jehová de los ejércitos ha jurado, diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y como lo he determinado, será confirmado; Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará volver atrás?
7. En tercer lugar, Justicia. Salmos 89:14: La justicia y el juicio son el fundamento de tu trono. Isaías 45:21: Declarad y hacedlos acercarse; sí, deliberen juntos. ¿Quién hizo oír esto desde tiempos antiguos y lo tiene dicho desde entonces, sino yo, Jehová? Y no hay más Dios que yo, Dios justo y Salvador; no hay otro fuera de mí. Sofonías 3:5: Jehová en medio de ella es justo. Zacarías 9:9: Alégrate mucho, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh hija de Jerusalén; he aquí, tu rey viene a ti, justo y trayendo salvación.
8. En cuarto lugar, el juicio. Salmos 89:14: La justicia y el juicio son el fundamento de tu trono. Deuteronomio 32:4: Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son justos; Es un Dios de verdad y no hay maldad en él. Es justo y recto. Salmos 9:7: Pero Jehová permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para juicio. Salmos 9:16: Jehová se ha dado a conocer por el juicio que hace.
9. En quinto lugar, Misericordia. Salmos 89:14: La misericordia y la verdad van delante de tu rostro. Éxodo 34:6: Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: Jehová, Jehová, Dios misericordioso y piadoso. Nehemías 9:17: Pero tú eres un Dios que perdonas, clemente y misericordioso.
10. Y Sexto, Verdad. Salmos 89:14: La misericordia y la verdad van delante de tu rostro. Éxodo 34:6: tardo para la ira y abundante en benignidad y verdad. Deuteronomio 32:4: Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son justos; Es un Dios de verdad y no hay maldad en él. Es justo y recto. Salmos 31:5: En tus manos encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
11. Por una pequeña reflexión se verá que la idea de la existencia de estos atributos en la Deidad es necesaria para permitir que cualquier ser racional ejerza fe en él. Porque sin la idea de la existencia de estos atributos en la Deidad, los hombres no podían ejercer fe en él para la vida y la salvación; viendo que sin el conocimiento de todas las cosas, Dios no podría salvar ninguna porción de sus criaturas; porque es por el conocimiento que él tiene de todas las cosas desde el principio hasta el fin lo que le permite dar ese entendimiento a sus criaturas, por el cual son hechos partícipes de la vida eterna; y si no fuera por la idea que existía en la mente de los hombres que Dios tenía todo conocimiento, sería imposible para ellos ejercer fe en él.
12. Y no es menos necesario que los hombres tengan la idea de la existencia del atributo poder en la Deidad. Porque, a menos que Dios tuviera poder sobre todas las cosas y pudiera, por su poder, controlar todas las cosas, y así liberar a sus criaturas que confían en él, del poder de todos los seres que podrían buscar su destrucción, ya sea en el cielo, en la tierra o en el infierno, los hombres no podían ser salvos; pero con la idea de la existencia de este atributo plantada en la mente, los hombres sienten como si no tuvieran nada que temer que pusieran su confianza en Dios, creyendo que tiene poder para salvar a todos los que acuden a él, hasta lo último.
13. También es necesario para el ejercicio de la fe en Dios, para la vida y la salvación, que los hombres tengan en él la idea de la existencia del atributo justicia. Porque sin la idea de la existencia del atributo justicia en la Deidad, los hombres no podían tener suficiente confianza para colocarse bajo su guía y dirección; porque ellos estarían llenos de temor y duda, para que el Juez de toda la tierra no hiciera lo recto; Y por lo tanto el miedo o la duda existente en la mente impide la posibilidad del ejercicio de la fe en él para la vida y la salvación. Pero cuando la idea de la existencia del atributo justicia en la Deidad, está bien plantada en la mente, no deja lugar a dudas para entrar en el corazón y la mente está capacitada para lanzarse sobre el Todopoderoso sin miedo y sin duda, y con la mayor inquebrantable confianza, creyendo que el Juez de toda la tierra hará bien.
14. También es de igual importancia que los hombres tengan la idea de la existencia del atributo de juicio en Dios, para que puedan ejercer fe en él para la vida y la salvación; pues sin la idea de la existencia de este atributo en la Deidad, sería imposible para los hombres ejercer fe en él para la vida y la salvación, ya que es mediante el ejercicio de este atributo que los fieles en Cristo Jesús son liberados de las manos de los que buscan su destrucción; porque si Dios no saliera en juicio rápido contra los obreros de la iniquidad y los poderes de las tinieblas, sus santos no podían ser salvos; porque es mediante el juicio que el Señor libra a sus santos de las manos de todos sus enemigos y de los que rechazan el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Pero tan pronto la idea de la existencia de este atributo, plantada en las mentes de los hombres da poder a las mentes para el ejercicio de la fe y la confianza en Dios, y se les permite, por la fe, las promesas que se les presentan, y vadear todas las tribulaciones y aflicciones a las que están sujetos por causa de la persecución de aquellos que no conocen a Dios, y no obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesucristo: creyendo que a su debido tiempo el Señor saldrá en juicio rápido contra sus enemigos, y serán cortados de delante de él, y que en su debido tiempo los llevará de vencedores y más que vencedores en todo.
15. Y otra vez es igualmente importante que los hombres tengan la idea de la existencia del atributo misericordia en la Deidad, para ejercer fe en él para la vida y la salvación. Pues sin la idea de la existencia de este atributo en la Deidad, los espíritus de los santos se desmayarían en medio de las tribulaciones, aflicciones y persecuciones que tienen que soportar por causa de la justicia; pero cuando la idea de la existencia de este atributo se establece una vez en la mente, da vida y energía a los espíritus de los santos: creyendo que la misericordia de Dios será derramada sobre ellos en medio de sus aflicciones, y que los compadecerá en sus sufrimientos; y que la misericordia de Dios se apoderará de ellos y los asegurará en los brazos de su amor, para que reciban la recompensa completa por todos sus sufrimientos.
16. Y por último, pero no menos importante para el ejercicio de la fe en Dios, es la idea de la existencia del atributo de la verdad en él. Pues sin la idea de la existencia de este atributo, la mente del hombre no podía tener nada sobre lo cual pudiera descansar con certeza: todo sería confusión y duda; pero con la idea de la existencia de este atributo en la Deidad, en la mente, todas las enseñanzas, las instrucciones, las promesas y las bendiciones se convierten en realidades, y la mente es capaz de sujetarlas con certeza y confianza: creyendo que estas cosas, y todo lo que el Señor ha dicho, se cumplirá en su tiempo; y que todas las maldiciones, denuncias y juicios pronunciadas sobre las cabezas de los injustos también serán ejecutadas en el debido tiempo del Señor; y por la razón de la verdad y veracidad de él, la mente contempla su liberación y salvación como ciertas.
17. Que la mente reflexione una vez con sinceridad y honestamente sobre las ideas de la existencia de los atributos antes mencionados en la Deidad, y se verá que en lo que respecta a sus atributos, hay un cimiento seguro para el ejercicio de la fe en Él para la vida y la salvación. Porque en cuanto Dios posee el atributo de conocimiento, puede hacer que todas las cosas conocidas a sus santos sean necesarias para su salvación; y como posee el atributo de poder que es capaz de librarlos del poder de todos los enemigos; y viendo también que la justicia es un atributo de la Deidad, se ocupará de ellos sobre los principios de justicia y equidad, y se les concederá una justa recompensa por todas sus aflicciones y sufrimientos por causa de la verdad. Y como el juicio es un atributo de la Deidad también, sus santos pueden tener la más inquebrantable confianza de que, a su debido tiempo, obtendrán una liberación perfecta de las manos de todos sus enemigos y una victoria completa sobre todos aquellos que tienen Buscaron su herida y destrucción. Y como la misericordia es también un atributo de la Deidad, sus santos pueden tener confianza en que se ejercitará hacia ellos; y por el ejercicio de ese atributo hacia ellos, comodidad y consuelo les será administrado abundantemente en medio de todas sus aflicciones y tribulaciones. Y por último, al darse cuenta de que la verdad es un atributo de la Deidad, la mente es llevada a regocijarse en medio de todas sus pruebas y tentaciones, en esperanza de esa gloria que debe ser traída a la revelación de Jesucristo y en vista de esa corona que debe ser puesto sobre las cabezas de los santos en el día en que el Señor les distribuirá recompensas y en perspectiva de ese eterno peso de gloria que el Señor ha prometido otorgarles cuando los traiga en medio de su Trono para morar en su presencia eternamente.
18. En vista, pues, de la existencia de estos atributos, la fe de los santos puede llegar a ser extremadamente fuerte: abundante en justicia para la alabanza y gloria de Dios, y puede ejercer su poderosa influencia en la búsqueda de la sabiduría y el entendimiento hasta que haya obtenido un conocimiento de todas las cosas que pertenecen a la vida y la salvación.
19. Tal es, pues, el fundamento que se establece, mediante la revelación de los atributos de Dios, para el ejercicio de la fe en él para la vida y la salvación; y viendo que estos son atributos de la Deidad, son inmutables--siendo el mismo ayer y hoy y para siempre--lo que da a las mentes de los Santos de los Últimos Días el mismo poder y autoridad para ejercer la fe en Dios que los Santos del Antiguo Día: de modo que todos los santos, en este aspecto han sido, son y serán semejantes, hasta el fin de los tiempos; porque Dios nunca cambia por lo tanto sus atributos y carácter permanecen para siempre iguales. Y como es por la revelación de éstos que se establece un fundamento para el ejercicio de la fe en Dios para la vida y la salvación. El fundamento, por lo tanto, para el ejercicio de la fe, fue, es y será siempre el mismo. Así que todos los hombres han tenido, y tendrán un privilegio igual.
Pregunta.--¿Qué fue mostrado en la tercera lectura? Respuesta.--Se demostró que las ideas correctas del carácter de Dios son necesarias para ejercer fe en él para la vida y la salvación; y que sin las ideas correctas de su carácter, los hombres no podrían tener el poder de ejercer fe en él para la vida y la salvación, sino que las ideas correctas de su carácter, en cuanto a su carácter se refiere al ejercicio de la fe en él, establecen un fundamento seguro para el ejercicio de la misma. (4:1)
P. ¿Qué objeto tenía el Dios del cielo al revelar sus atributos a los hombres? R. Que a través de un conocimiento con sus atributos se les puede permitir ejercer fe en él para obtener la vida eterna. (4:2)
P. ¿Podrían los hombres ejercer fe en Dios sin un conocimiento de sus atributos para poder tener la vida eterna? R. Ellos no podrían. (4:2-3)
P. ¿Qué relato se da de los atributos de Dios en sus revelaciones? R. En primer lugar, el conocimiento. En segundo lugar, la fe, o el poder. En tercer lugar, la justicia. En cuarto lugar, el juicio. En quinto lugar, la misericordia; y la sexta, verdad. (4:4– 10)
P. ¿Dónde se encuentran las revelaciones que dan esta relación de los atributos de Dios? R. En el Antiguo y Nuevo Testamento y se citan en la cuarta lectura, quinto, sexto, séptimo, octavo, noveno y décimo párrafos. (4:5-10)*
P. ¿Es necesaria la idea de la existencia de esos atributos en la Deidad para permitir que cualquier ser racional ejerza fe en él para la vida y la salvación? R. Sí.
P. ¿Cómo lo prueba? R. Por los párrafos undécimo, duodécimo, decimotercero, decimocuarto, décimoquinto y decimosexto en esta conferencia.*
P. ¿La idea de la existencia de estos atributos en la Deidad, en lo que respecta a sus atributos, permite a un ser racional ejercer fe en él para la vida y la salvación? R. Sí.
P. ¿Cómo lo prueba? R. Por los párrafos decimoséptimo y decimoctavo.
P. ¿A los Santos de los Últimos Días se les ha otorgado tanta autoridad, a través de la revelación de los atributos de Dios, para ejercer fe en él como los Santos del Antiguo Día? R. Sí.
P. ¿Cómo lo prueba? R. Por el decimonoveno párrafo de esta conferencia.*
*Nota: Deje que el estudiante se vuelva y comprometa esos párrafos a la memoria.
LECTURA QUINTO
De La Fe.
SECCIÓN 5.
1. En nuestras lecturas anteriores tratamos del ser, el carácter, las perfecciones y los atributos de Dios. Lo que entendemos por perfecciones son las perfecciones que pertenecen a todos los atributos de su naturaleza. En esta lectura hablaremos de la Deidad: nos referimos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
2. Hay dos personajes que constituyen el gran, inigualable, gobernante y supremo poder sobre todas las cosas-por quien todas las cosas fueron creadas y hechas, que son creadas y hechas, ya sean visibles o invisibles: ya sea en el cielo, en la tierra o dentro de la tierra, bajo la tierra o en toda la inmensidad del espacio. Ellos son el Padre y el Hijo: el Padre es un personaje de espíritu, de gloria y de poder, poseedor de toda perfección y plenitud. El Hijo, que estaba en el seno del Padre, un personaje del tabernáculo, hecho o formado como el hombre, o que está en la forma y semejanza del hombre, o, más bien, el hombre fue formado a su semejanza y a su imagen--es también la imagen y semejanza expresa del personaje del Padre: poseer toda la plenitud del Padre, o la misma plenitud con el Padre: siendo engendrado de él, y fue ordenado desde antes de la fundación del mundo para ser una propiciación por los pecados de todos los que deben creer en su nombre, y es llamado el Hijo por causa de la carne--y descendió en el sufrimiento por debajo de lo que el hombre puede sufrir, o, en otras palabras, sufrió mayores sufrimientos, y fue expuesto a contradicciones más poderosas que cualquier hombre puede ser. Pero a pesar de todo esto, él guardó la ley de Dios, y permaneció sin pecado: mostrando así que está en el poder del hombre guardar la ley y permanecer también sin pecado. Y también para que por él venga sobre todos un juicio justo, y que todos los que no andan en la ley de Dios, sean justos condenados por la ley y no tengan excusa para sus pecados. Y siendo el unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad, y habiendo vencido, recibió la plenitud de la gloria del Padre, Poseer la misma mente con el Padre, cuya mente es el Espíritu Santo, que da testimonio del Padre y del Hijo, y estos tres son uno, o en otras palabras, estos tres constituyen el gran, incomparable, gobernante y supremo poder sobre todos Las cosas: por las cuales fueron creadas y hechas todas las cosas, las cuales fueron creadas y hechas; y estas tres constituyen la Deidad, y son una: El Padre y el Hijo poseen la misma mente, la misma sabiduría, la misma gloria, el mismo poder y plenitud; llenando todo en todos--el Hijo que está lleno de la plenitud de la Mente, la gloria y el poder, o en otras palabras, el Espíritu, la gloria y el poder del Padre, que posee todo conocimiento y gloria, y el mismo reino; sentado a la diestra del poder, en la imagen y semejanza expresa del Padre, mediador para el hombre, lleno de la plenitud de la Mente del Padre o, en otras palabras, del Espíritu del Padre: Derramará sobre todos los que creen en su nombre y guardan sus mandamientos; y todos los que guardan sus mandamientos crecerán de gracia en gracia, y serán herederos del reino celestial, y coherederos con Jesucristo; Poseedor de la misma mente, siendo transformado en la misma imagen o semejanza, la misma imagen expresa de aquel que llena todo en todos: lleno de la plenitud de su gloria, y ser uno en él, así como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno.
3. Del relato anterior de la Deidad que se da en sus revelaciones, los santos tienen cierta fundación establecida para el ejercicio de la fe para la vida y la salvación, mediante la expiación y mediación de Jesucristo, por cuya sangre tienen un perdón de pecados, y también, una recompensa segura para ellos en el cielo, incluso de participar de la plenitud del Padre y el Hijo, a través del Espíritu. Así como el Hijo participa de la plenitud del Padre por el Espíritu, así también los santos son por el mismo Espíritu participantes de la misma plenitud, para gozar de la misma gloria; porque el Padre y el Hijo son uno, así también en la misma manera en que los santos deben estar en ellos, por el amor del Padre, la mediación de Jesucristo y el don del Espíritu Santo; Deben ser herederos de Dios y coherederos con Jesucristo.
Pregunta.--¿De qué tratan las lecturas anteriores? Respuesta.--Del ser, perfecciones y atributos de la Deidad. (5:1)
P. ¿Qué debemos entender por las perfecciones de la Deidad? R. Las perfecciones que pertenecen a sus atributos.
P. ¿Cuántos personajes hay en la Deidad? R. Dos: el Padre y el Hijo. (5:1)
P. ¿Cómo probas que hay dos personajes en la Deidad? R. Por las Escrituras. Génesis 1:26 (También 2:6): Y el Señor Dios dijo al Hijo Unigénito que estaba con él desde el principio: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza--Y se hizo; Génesis 3:22: Y el Señor Dios dijo al Unigénito: He aquí, el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros: conocer el bien y el mal. Juan 17:5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú en tu presencia con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. (5:2)
P. ¿Qué es el Padre? R. Es un personaje de gloria y de poder. (5:2)
P. ¿Cómo pruebas que el Padre es un personaje de gloria y de poder? R. Isaías 60:19: El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová te será luz eterna, y el Dios tuyo, tu gloria. 1 Crónicas 29:11: Tuya es, oh Jehová, la grandeza y el poder, y la gloria. Salmos 29:3: Voz de Jehová sobre las aguas. Truena el Dios de gloria. Salmos 79:9: Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por causa de la gloria de tu nombre. Romanos 1:23: Y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza a imagen de hombre corruptible. En segundo lugar, del poder. 1 Crónicas 29:11: Tuya es, oh Jehová, la grandeza y el poder, y la gloria. Jeremías 32:17: ¡Ah, Señor Jehová!, he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder y con tu brazo extendido. Nada hay que sea difícil para ti. Deuteronomio 4:37 Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos y te sacó delante de sí de Egipto con su gran poder. 2 Samuel 22:33: Dios es mi fortaleza poderosa. Job 26, comenzando con el versículo 7, hasta el final del capítulo: Él extiende el norte sobre el vacío; cuelga la tierra sobre la nada. Encierra las aguas en sus nubes, y las nubes no se rompen debajo de ellas. Él encubre la faz de su trono, y sobre él extiende su nube. Ha puesto límite a la superficie de las aguas, hasta el confín de la luz y de las tinieblas. Las columnas del cielo tiemblan y se espantan ante su reprensión. Él agita el mar con su poder, y con su entendimiento hiere su arrogancia. Con su espíritu adornó los cielos; su mano traspasó la serpiente tortuosa. He aquí, estas cosas son los bordes de sus caminos. ¡Y cuán leve es el susurro de la palabra que hemos oído de él! Pero el trueno de su poder, ¿quién lo podrá comprender?
P. ¿Qué es el Hijo? R. Primero, él es un personaje del tabernáculo. (5:2)
P. ¿Cómo lo pruebas? R. Juan 14:9-11: Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mí mismo, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí. En segundo lugar, y siendo un personaje de tabernáculo, fue hecho o formado como el hombre, o estar en la forma y semejanza del hombre. (5:2) Filipenses 2:5: Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el que, siendo en forma de Dios, no tuvo como usurpación el ser igual a Dios. Sin embargo, se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres; y hallándose en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Hebreos 2:14,16: Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo. Porque ciertamente no auxilió a los ángeles, sino que auxilió a la descendencia de Abrahán. En tercer lugar, también está en la semejanza del personaje del Padre. (5: 2) Hebreos 1:1-3: Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por medio de los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien, asimismo, hizo el universo, quien, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia. De nuevo, Filipenses 2:5-6: Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el que, siendo en forma de Dios, no tuvo como usurpación el ser igual a Dios.
P. ¿Fue por el Padre y el hijo que todas las cosas fueron creadas y hechas, que fueron creadas y hechas? R. Sí lo era. Colosenses 1:15-17. Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque por él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten. Génesis 1:1: En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Hebreos 1:2: [Dios] en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien, asimismo, hizo el universo.
P. ¿Posee él la plenitud del Padre? R. Sí, él lo hace. Colosenses 1:19: Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud. Colosenses 2:9: Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad. Efesios 1:23: La cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
P. ¿Por qué fue llamado el Hijo? R. Por la carne. Lucas 1:35: Por lo cual también el Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios. Mateo 3:16-17: Y Jesús, después que fue bautizado, subió inmediatamente del agua; y he aquí, los cielos le fueron abiertos, y [Juan] vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y se posaba sobre él. Y he aquí, una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.
P. ¿Fue ordenado por el Padre, desde antes de la fundación del mundo, para ser una propiciación por los pecados de todos los que deben creer en su nombre? R. Él era. 1 Pedro 1: 18-20: Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conducta, la cual recibisteis por tradición de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya ordenado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor a vosotros. Apocalipsis 13:8: Y la adoraron [la bestia] todos los que moran en la tierra, cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. 1 Corintios 2:7: Pero hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios destinó antes de los siglos para nuestra gloria.
P. ¿El Padre y el Hijo poseen la misma mente? R. Ellos si. Juan 5:30: No puedo yo [Cristo] hacer nada por mí mismo; como oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envió. Juan 6:38: Porque he descendido del cielo, no para hacer mi [Cristo] voluntad, sino la voluntad del que me envió. Juan 10:30: Yo [Cristo] y el Padre uno somos.
P. ¿Qué es esta mente? R. El Espíritu Santo. Juan 15:26: Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el que procede del Padre, él dará testimonio de mí [Cristo]. Gálatas 4:6: Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo.
P. ¿El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo constituyen la Deidad? R. Ellos si. (5:2) Deje que el estudiante aplique este párrafo a la memoria.
P. ¿El creyente en Cristo Jesús, por el don del Espíritu, se hace uno con el Padre y el Hijo, como el Padre y el Hijo son uno? R. Ellos si. Juan 17:20-21: Mas no ruego solamente por estos (los apóstoles), sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos; para que todos sean uno, como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.
P. ¿El relato anterior de la Deidad es un fundamento seguro para el ejercicio de la fe en él para la vida y la salvación? R. Sí, lo es.
P. ¿Cómo lo prueba? R. En el tercer párrafo de esta lectura. Deje que el estudiante aplique esto también.
LECTURA SEXTO
De La Fe.
SECCIÓN 6.
1. Habiendo tratado en las lecturas anteriores de las ideas del carácter, de las perfecciones y de los atributos de Dios, procedemos a tratar del conocimiento que las personas deben tener, que el curso de la vida que persiguen es según la voluntad de Dios, a fin de que se les permita ejercer fe en él para la vida y la salvación.
2. Este conocimiento proporciona un lugar importante en la religión revelada; porque era por ello que los antiguos podían soportar al ver a quien es invisible. Un conocimiento real a cualquier persona de que el curso de la vida que él persigue es según la voluntad de Dios, es esencialmente necesario para permitirle tener esa confianza en Dios, sin la cual nadie puede obtener la vida eterna. Fue esto lo que permitió a los antiguos santos soportar todas sus aflicciones y persecuciones, y tomar con gozo el despojo de sus bienes, sabiendo (no creyendo simplemente) que tenían una sustancia más duradera (Hebreos 10:34).
3. Teniendo la seguridad de que estaban siguiendo un camino que era agradable a la voluntad de Dios, se les permitió tomar, no sólo el despojo de sus bienes, y el desperdicio de su sustancia, con alegría, sino también a sufrir la muerte en su más horrible formas; sabiendo, no sólo creyendo, que cuando esta casa terrenal de su tabernáculo fue disuelta, tenían un edificio de Dios, una casa no hecha con manos, eterna en los cielos (2 Corintios 5:1).
4. Tal fue y será siempre la situación de los santos de Dios, que a menos que tengan un conocimiento real de que el curso que están siguiendo es conforme a la voluntad de Dios, se cansarán en su mente y se desmayarán; Porque tal ha sido y será siempre la oposición en los corazones de los incrédulos y los que no conocen a Dios, contra la religión pura y no adulterada del cielo (lo único que asegura la vida eterna) que perseguirán hasta el extremo, todos los que adoran a Dios según sus revelaciones, reciben la verdad en su amor y se someten a ser guiados y dirigidos por su voluntad y los llevan a tales extremidades que nada menos que un conocimiento real de que son los favoritos del cielo, y de haber abrazado ese orden de cosas que Dios ha establecido para la redención del hombre, les permitirá ejercer esa confianza en él necesaria para que puedan vencer al mundo y obtener esa corona de gloria que está guardada para ellos que temen Dios.
5. Que un hombre rinda dé su todo, su carácter y reputación, su honor y aplauso, su buen nombre entre los hombres, sus casas, sus tierras, sus hermanos y hermanas, su esposa y sus hijos, e incluso su propia vida, contando todos Cosas, sino suciedad y escoria por la excelencia del conocimiento de Jesucristo, requiere más que meramente creencia, o suposición de que está haciendo la voluntad de Dios, pero conocimiento real: darse cuenta de que cuando estos sufrimientos terminen entrará en el descanso eterno; Y ser participante de la gloria de Dios.
6. Porque a menos que una persona sepa que está caminando de acuerdo a la voluntad de Dios, estaría ofreciendo un insulto a la dignidad del Creador, si él dijera que él sería un participante de su gloria cuando terminara con la cosas de esta vida. Pero cuando él tiene este conocimiento y sabe muy bien que está haciendo la voluntad de Dios, su confianza puede ser igualmente fuerte que él será participante de la gloria de Dios.
7. Observemos aquí que una religión que no requiere el sacrificio de todas las cosas, nunca tiene poder suficiente para producir la fe necesaria para la vida y la salvación; porque desde la primera existencia del hombre, la fe necesaria para el disfrute de la vida y la salvación nunca pudo ser obtenida sin el sacrificio de todas las cosas terrenales: fue a través de este sacrificio y sólo esto que Dios ha ordenado que los hombres disfruten de la vida eterna; y es por medio del sacrificio de todas las cosas terrenales, que los hombres realmente saben que están haciendo las cosas que son agradables a los ojos de Dios. Cuando un hombre ha ofrecido en sacrificio todo lo que tiene, por el bien de la verdad, ni siquiera reteniendo su vida, y creyendo ante Dios que ha sido llamado a hacer este sacrificio, porque él busca hacer su voluntad, sabe con toda seguridad, que Dios sí y aceptará su sacrificio y ofrenda, y que no ha buscado su rostro en vano. Bajo estas circunstancias, entonces, puede obtener la fe necesaria para que él se apodere de la vida eterna.
8. Es en vano que las personas se imaginen que son herederas con aquellos, o que pueden ser herederos con ellos, que han ofrecido todo en sacrificio, y por este medio han obtenido fe en Dios y favor con él para obtener la vida eterna, a menos que de la misma manera le ofrezcan el mismo sacrificio, y a través de eso, obtienen el conocimiento que son aceptados de él.
9. Fue al ofrecer sacrificios que Abel, el primer mártir, obtuvo conocimiento de que fue aceptado por Dios. Y desde los días del justo Abel hasta el tiempo presente, el conocimiento que tienen los hombres de que son aceptados a los ojos de Dios, se obtiene ofreciendo sacrificio; y en los últimos días, antes que el Señor venga, él juntara a sus santos que han hecho un convenio con él mediante sacrificio. Salmos 50:3-5: Vendrá nuestro Dios y no callará; fuego consumirá delante de él, y alrededor de él habrá gran tempestad. Convocará a los cielos desde lo alto y a la tierra, para juzgar a su pueblo. Reunidme a mis santos, los que hicieron conmigo convenio mediante sacrificio.
10. Aquellos que hagan el sacrificio tendrán el testimonio de que su camino es agradable a los ojos de Dios, y aquellos que tienen este testimonio tendrán fe para apoderarse de la vida eterna y serán capacitados, por medio de la fe, para soportar hasta el fin, y recibir la corona que está guardada para los que aman la aparición de nuestro Señor Jesucristo. Pero los que no hacen el sacrificio no pueden disfrutar de esta fe, porque los hombres dependen de este sacrificio para obtener esta fe; por lo tanto, no pueden aferrarse a la vida eterna, porque las revelaciones de Dios no les garantizan la autoridad para hacerlo; y sin esta garantía la fe no podría existir.
11. Todos los santos de los cuales tenemos cuenta en todas las revelaciones de Dios que son existentes, obtuvieron el conocimiento que tenían de su aceptación a su vista, a través del sacrificio que ellos le ofrecieron, ya través del conocimiento así obtenido, sus fe se convirtió en suficientemente fuertes para apoderarse de la promesa de la vida eterna, y para soportarnos a ver a aquel que es invisible; y se les permitió, por medio de la fe, combatir los poderes de las tinieblas, combatir las asechanzas del adversario, vencer al mundo y obtener el fin de su fe, incluso la salvación de sus almas.
12. Pero los que no han hecho este sacrificio a Dios, no saben que el camino que siguen es agradable a su vista; Por lo que sea su creencia o su opinión, es la cuestión de la duda y la incertidumbre en sus mentes; y donde la duda y la incertidumbre son, allí la fe no es, ni puede ser. Porque la duda y la fe no existen en la misma persona al mismo tiempo. Para que la gente cuya mente está bajo dudas y temores no pueda tener una confianza inquebrantable, y donde la confianza inquebrantable no es, allí la fe es débil, y donde la fe es débil, las personas no podrán luchar contra toda la oposición, las tribulaciones y las aflicciones que tendrán que encontrar para ser herederos de Dios, y coherederos con Cristo Jesús; y se cansarán en sus mentes, y el adversario tendrá poder sobre ellos y los destruirá.
Nota: Esta lectura es tan clara, y los hechos expuestos son tan evidentes que se considera innecesario formar un catecismo sobre él: el alumno, por lo tanto, está instruido para llevar el todo a la memoria.
LECTURA SÉPTIMO
De La Fe.
SECCIÓN 7.
1. En las lecturas anteriores, tratamos de lo que era la fe, y del objeto en que descansaba; de acuerdo con nuestro plan, ahora procedemos a hablar de sus efectos.
2. Como hemos visto en nuestras lecturas anteriores, esa fe era el principio de acción y de poder en todos los seres inteligentes, tanto en el cielo como en la tierra, no se espera que en una conferencia de esta descripción intentemos desplegar todo sus efectos; tampoco es necesario para nuestro propósito hacerlo; porque abrazaría todas las cosas en el cielo y en la tierra, y abarcaría todas las creaciones de Dios, con todas sus infinitas variedades: porque todavía no se ha enmarcado un mundo que no esté enmarcado por la fe; ni ha habido un ser inteligente en ninguna de las creaciones de Dios que no llegó allí por razón de la fe, como existía en sí mismo o en algún otro ser; ni ha habido un cambio o una revolución en ninguna de las creaciones de Dios, sino que se ha producido por la fe: ni habrá un cambio o una revolución a menos que se efectúe de la misma manera, en cualquiera de las vastas creaciones del Todopoderoso; porque es por la fe que la Deidad obra.
3. Permítanos ofrecer aquí alguna explicación en relación con la fe de que nuestro significado puede ser claramente comprendido: pidamos, entonces, ¿qué debemos entender por el trabajo de un hombre por la fe? Respondemos: entendemos que cuando un hombre trabaja por la fe trabaja por el esfuerzo mental en vez de por la fuerza física: es por palabras en lugar de ejercer sus poderes físicos, con los cuales todo ser trabaja cuando trabaja por fe. Dios dijo: "Haya luz, y hubo luz". Josué habló y las grandes luces que Dios había creado permanecieron inmóviles. Elías ordenó y los cielos se quedaron por espacio de tres años y seis meses, de modo que no llovió. El ordenó de nuevo, y los cielos dieron lluvia. Todo esto fue hecho por la fe; y el Salvador dice: "Si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará. O diréis a este sicómoro: Desarráigate y plántate en el mar; y os obedecería". La fe, pues, funciona con palabras; y con estas sus más poderosas obras han sido, y serán realizadas.
4. Ciertamente no será requerido de nosotros para probar, que este es el principio sobre el cual toda la eternidad ha actuado y actuará; porque toda mente reflexiva debe saber que es por este poder que todas las huestes del cielo realizan sus obras de asombro, majestad y gloria. Los ángeles se mueven de un lugar a otro en virtud de este poder. Es por ello que se les permite descender del cielo a la tierra; y si no fuera por el poder de la fe, nunca podrían ser espíritus ministradores para aquellos que deberían ser herederos de la salvación, ni podrían actuar como mensajeros celestiales; porque no tendrían el poder necesario para hacer la voluntad de Dios.
5. Sólo es necesario decir que toda la creación visible, tal como ahora existe, es el efecto de la fe. Fue la fe por la cual fue enmarcada, y es por el poder de la fe que continúa en su forma organizada, y por eso los planetas se mueven alrededor de sus órbitas y chispean su gloria. Así pues, la fe es verdaderamente el primer principio en la ciencia de la TEOLOGÍA, y cuando se entiende, conduce la mente al principio y la lleva hasta el final; o en otras palabras, de la eternidad a la eternidad.
6. Así como la fe es el principio por el cual las huestes celestiales realizan sus obras y por las cuales gozan de toda su felicidad, podríamos esperar encontrarla expuesta en una revelación de Dios como el principio sobre el cual sus criaturas, deben actuar para obtener las felicidades de los santos en el mundo eterno y que cuando Dios se comprometa a levantar al hombre para que disfrute de sí mismo, les enseñará la necesidad de vivir por la fe y la imposibilidad allí era de gozar de la bienaventuranza de la eternidad sin ella, viendo que todas las bendiciones de la eternidad son los efectos de la fe.
7. Por lo tanto, se dice, y apropiadamente también, que sin fe es imposible agradar a Dios. Si se pregunta: ¿Por qué es imposible agradar a Dios sin fe? La respuesta sería, porque, sin fe, es imposible que los hombres sean salvos; y como Dios desea la salvación del hombre, él debe, por supuesto, desear que tengan fe, y no podría estar complacido a menos que lo tuvieran, o bien podría estar complacido con su destrucción.
8. De esto aprendemos que las muchas exhortaciones que han sido dadas por hombres inspirados a los que habían recibido la palabra del Señor, para tener fe en él, no eran simples asuntos de lugar común, sino que eran por la mejor de todas las razones y que era, porque sin ella no había salvación, ni en este mundo ni en lo que está por venir. Cuando los hombres empiezan a vivir por fe, comienzan a acercarse a Dios; y cuando la fe es perfecta, son como él; y porque es salvo, también son salvos; porque estarán en la misma situación en que está, porque han venido a él; Y cuando aparezca serán como él, porque lo verán como es.
9. Toda la creación visible es un efecto de la fe, así también la salvación. (Queremos decir la salvación en su latitud de interpretación más extensa, ya sea temporal o espiritual). Para que este tema se ponga claramente ante la mente, preguntemos en qué situación debe estar una persona para ser salvos. ¿Cuál es la diferencia entre un hombre salvo y uno que no es salvo? Nosotros respondemos de lo que anteriormente hemos visto de mundos celestiales, deben ser personas quienes puedan obrar mediante fe y ser espíritus ministrantes a ellos que serán herederos de salvación. Y deben tener fe para permitirles actuar en la presencia del Señor, de lo contrario no pueden ser salvos. Y lo que constituye la verdadera diferencia entre una persona salva y otra no salvada, es la diferencia en el grado de su fe: la fe se ha hecho lo suficientemente perfecta como para apoderarse de la vida eterna, y la de la otra no. Pero para ser un poco más particular, preguntémonos, ¿dónde encontraremos un prototipo en cuya semejanza podamos ser asimilados, para que seamos hechos partícipes de la vida y la salvación? O en otras palabras, ¿dónde encontraremos un ser salvo? Porque si podemos encontrar un ser salvo, podemos averiguar, sin mucha dificultad, lo que todos los demás deben ser, para ser salvos, deben ser como ese individuo o no pueden ser salvos. Pensamos que no será cuestión de disputa, que dos seres, que son diferentes entre sí, no pueden ser salvos ambos; pues todo lo que constituye la salvación de uno, constituirá la salvación de toda criatura que será salva; y si encontramos a un ser salvo en toda existencia, podemos ver lo que todos los demás deben ser, o no ser salvos. Entonces, ¿dónde está el prototipo? O dónde está el ser salvo? Concluimos en cuanto a la respuesta de esta pregunta no habrá disputa entre los que creen en la Biblia, que es Cristo. Todos estarán de acuerdo en que él es el prototipo o estandarte de la salvación, o en otras palabras, qué es un ser salvo. Y si continuamos nuestro interrogatorio, y preguntamos cómo es que él es salvo, la respuesta sería, porque es un ser justo y santo; y si fuera algo diferente de lo que es, no sería salvo; porque su salvación depende de que sea precisamente lo que es y nada más; porque si fuera posible que él cambiara en el menor grado, tan seguramente él fallaría de salvación y perdería todo su dominio, poder, autoridad y gloria, que constituye la salvación; porque la salvación consiste en la gloria, autoridad, majestad, poder y dominio que Jehová posee, y en nada más; y ningún ser puede poseerlo sino sí mismo o uno como él. Así dice Juan, en su primera epístola, 3:2-3: "Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él aparezca, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él se purifica, así como él es puro". ¿Por qué purificarse como es puro? Porque si no lo hacen, no pueden ser como él.
10. El Señor dijo a Moisés: Levítico 19:2: "Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: Santos seréis, porque santo soy yo, Jehová, vuestro Dios". Y Pedro dice, primera epístola, 1:15 y 16: "Sino, como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta, porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo". Y el Salvador dice: Mateo 5:48: "Sed, pues, vosotros perfectos, así como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto". ¿Si alguno debe preguntar por qué todos estos dichos? La respuesta se encuentra en lo que antes se cita de la epístola de Juan, que cuando él (el Señor) aparezca, los santos serán como él: y si no son santos, como él es santo, y perfecto como es perfecto, no pueden ser como él; porque ningún ser puede gozar de su gloria sin poseer sus perfecciones y santidad, no más de lo que podrían reinar en su reino sin su poder.
11. Esto claramente establece la propiedad del dicho del Salvador, registrado en el testimonio de Juan, 14:12: "De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago él también las hará; y aun mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre". Esto, tomado en conexión con algunos de los dichos en la oración del Salvador, registrados en el capítulo 17, da gran claridad a sus expresiones: Él dice, en el 20,21,22,23 y 24: "Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos; para que todos sean uno, como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Y la gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en uno, para que el mundo conozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos, como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado, por cuanto me has amado desde antes de la fundación del mundo".
12. Todas estas palabras juntas dan un relato tan claro del estado de los santos glorificados que el lenguaje podría dar. Las obras que Jesús hizo ellos debían hacer, y obras mayores que las que hizo entre ellos si lo hicieran, y eso porque fue al Padre. No dice que deben hacer estas obras a tiempo; pero ellos deben hacer obras mayores porque él fue al Padre. Él dice, en el versículo 24: "Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria". Estas palabras, tomadas en conexión, hacen muy claro que las obras mayores que debían hacer los que creían en su nombre iban a ser hechas en la eternidad, a dónde iba y donde debían contemplar su gloria. Había dicho en otra parte de su oración que deseaba de su Padre que los que creían en él fueran uno en él, como él y el Padre eran uno en el otro: Ni oren por ellos (los apóstoles) solamente, sino también por ellos, los que creerán en mí por sus palabras; Que todos sean uno: es decir, los que creen en él por las palabras de los apóstoles, así como los apóstoles mismos: para que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, para que también ellos sean uno en nosotros.
13. ¿Qué idioma puede ser más claro que esto? El Salvador seguramente tenía la intención de ser entendido por sus discípulos, y así habló para que lo entendieran; porque él declara a su Padre, en un lenguaje que no se puede confundir fácilmente, que quería que sus discípulos, todos ellos, fueran como él mismo y el Padre; porque como él y el Padre eran uno, también ellos podrían ser uno con ellos. Y lo que se dice en el versículo 22 se calcula para establecer más firmemente esta creencia, si necesita algo para establecerla. Dice: y la gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, como nosotros somos uno. Tanto como decir que, a menos que tengan la gloria que el Padre le había dado, no podrían ser uno con ellos; porque él dice que les había dado la gloria que el Padre le había dado, para que fueran uno; o en otras palabras, hacerlos uno.
14. Esto llena la medida de la información sobre este tema, y muestra con toda claridad que el Salvador deseaba que sus discípulos comprendieran, que serían partícipes con él en todas las cosas: ni siquiera su gloria excluida.
15. Casi no es necesario observar lo que ya hemos notado: que la gloria que el Padre y el Hijo tienen, porque son seres justos y santos; y que si carecían de un atributo o de una perfección que tienen, la gloria que tienen, nunca podría gozarse por ellos; pues qué es lo que son para disfrutarlo: y si el Salvador da esta gloria a otros, debe hacerlo de la misma manera que se establece en su oración a su Padre: haciéndolos uno con él, como él y el Padre son uno. Al hacerlo, les daría la gloria que el Padre le ha dado; y cuando sus discípulos son hechos uno con el Padre y el Hijo, como el Padre y el Hijo son uno, ¿quien no puede ver la propiedad del dicho del Salvador, las obras que hago harán; y mayores obras que éstas harán porque voy al Padre?
16. Estas enseñanzas del Salvador deben mostrarnos claramente la naturaleza de la salvación; Y lo que propuso a la familia humana cuando se propuso salvarlos--que propuso hacerlos semejantes a sí mismo; y él era como el Padre, el gran prototipo de todos los seres salvados: y para que cualquier parte de la familia humana sea asimilada a su semejanza es ser salvo; y ser diferente a ellos es ser destruido. y en esta bisagra gira la puerta de la salvación.
17. ¿Quién no puede ver, entonces, que la salvación es el efecto de la fe? Porque como hemos observado anteriormente, todos los seres celestiales trabajan por este principio; y es porque son capaces de hacerlo para que se salven: porque nada más que esto podría salvarlos. Y esta es la lección que el Dios del cielo, por la boca de todos sus santos profetas, ha estado tratando de enseñar al mundo. Por eso se nos dice que sin fe es imposible agradar a Dios; y que la salvación es por la fe, para que sea por gracia, a fin de que sea firme para toda la descendencia. (Romanos 4:16) Y Israel, que siguió la ley de justicia, no ha alcanzado la ley de justicia. ¿Por qué no? Porque no la buscaban por la fe, sino por las obras de la ley, por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo. (Romanos 9:32) Y dijo Jesús al hombre que le trajo a su hijo, para que el diablo que lo atormentaba, echase fuera, si puedes creer, al que cree todo le es posible. (Marcos 9:23) Éstos, con una multitud de otras escrituras, que podrían ser citadas, expusieron claramente la luz, en la cual el Salvador, así como los Santos del Antiguo Día, veían el plan de salvación: que era un sistema de fe--empezará con la fe, y continuará por la fe; y toda bendición que se obtiene, en relación con ella, es el efecto de la fe, ya sea que pertenezca a esta vida o lo que está por venir. A esto dan testimonio todas las revelaciones de Dios. Si hubo hijos de la promesa, fueron los efectos de la fe; ni siquiera el Salvador del mundo excluido. Y bienaventurada la que creyó, dijo Elizabeth a María, cuando ella fue a visitarla, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor. (Lucas 1:45) Ni el nacimiento de Juan el Bautista era menos un asunto de fe; porque para que creyera su padre Zacarías, se quedó mudo. Y a través de toda la historia del esquema de la vida y de la salvación, es una cuestión de fe: todo hombre recibió según su fe: según su fe, también lo fueron sus bendiciones y privilegios; y nada le fue retenido cuando su fe fue suficiente para recibirlo. Podía detener la boca de leones, apago la violencia del fuego, escapar del filo de la espada, valerse valientemente en la batalla y poner en fuga a los ejércitos de los extranjeros. Las mujeres podían, por su fe, recibir a los niños muertos a la vida otra vez. En una palabra, no había nada imposible con los que tenían fe. Todas las cosas estaban sujetas a los Santos del Antiguo Día, según su fe era--por su fe pudieron obtener visiones celestiales, el ministerio de los ángeles, conocer los espíritus de los hombres justos perfeccionados, de la asamblea general y de la iglesia del primogénito, cuyos nombres están escritos en el cielo, de Dios juez de todos, de Jesús el Mediador del nuevo convenio, y se familiarizaron con el tercer cielo, ven y oyen cosas que no sólo eran indecible, sino que eran ilegales para decir. Pedro, en vista del poder de la fe, 2a epístola, 1:1-3 dice, a los Santos del Antiguo Día: Gracia y paz os sean multiplicadas mediante el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado por medio de su gloria y virtud. En la primera epístola, 1:3-5 dice: Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarchitable, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios, mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.
18. Estos dichos juntos, muestran las opiniones del Apóstol, muy claramente para no admitir ningún error en la mente de cualquier individuo. Él dice que todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad se les dio a través del conocimiento de Dios y nuestro Salvador Jesucristo. Y si se pregunta la pregunta, ¿cómo han de obtener el conocimiento de Dios? (Porque hay una gran diferencia entre creer en Dios y conocerlo: el conocimiento implica más que la fe y notar que todas las cosas que pertenecen a la vida ya la piedad, fueron dadas por el conocimiento de Dios), la respuesta es dada, por medio de la fe ellos debían obtener este conocimiento; Y teniendo poder por la fe para obtener el conocimiento de Dios, podrían con él obtener todas las otras cosas que pertenecen a la vida ya la piedad.
19. Por estas palabras del Apóstol aprendemos que fue por la obtención del conocimiento de Dios, que los hombres recibieron todas las cosas que pertenecen a la vida ya la piedad; y este conocimiento era el efecto de la fe. De modo que todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad son los efectos de la fe.
20. De esto podremos extendernos en la medida en que cualquier circunstancia lo requiera, ya sea en la tierra o en el cielo; y lo encontraremos como el testimonio de todos los hombres inspirados o mensajeros celestiales, de que todas las cosas que pertenecen a la vida ya la piedad son los efectos de la fe y nada más. Todo aprendizaje, sabiduría y prudencia fracasan; y todo lo demás, como un medio de salvación-pero la fe. Esta es la razón por la que los pescadores de Galilea podrían enseñar al mundo-Porque ellos buscaban por la fe y por la fe, ellos obtuvieron. Y esta es la razón por la que Pablo contó todas las cosas como suciedad y escoria. "Pero todas las cosas que eran para mí ganancia, las he considerado pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aún considero todas las cosas pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor". (Filipenses 3:7-10) Porque para obtener la fe por la cual pudo gozar del conocimiento de Cristo Jesús el Señor, tuvo que sufrir la pérdida de todas las cosas, Esta es la razón por la que los Santos del Antiguo Día sabían más y entendían más del cielo y de las cosas celestiales que todos los demás, porque esta información es el efecto de la fe, que no puede obtenerse por ningún otro medio. Y esta es la razón, que los hombres, tan pronto como pierden su fe, se encuentran en luchas, contiendas, tinieblas y dificultades; porque el conocimiento que tiende a la vida desaparece con la fe, pero vuelve cuando la fe vuelve; porque cuando viene la fe, trae consigo su tren de acompañamientos: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, maestros, dones, sabiduría, conocimiento, milagros, sanidades, lenguas, interpretación de lenguas, etc. Todos estos aparecen cuando la fe aparece en la tierra, y desaparecen cuando desaparece de la tierra. Porque éstos son los efectos de la fe y siempre la tienen y siempre la atenderán. Porque donde está la fe, allí estará también el conocimiento de Dios, con todas las cosas que pertenecen a él-- revelaciones, visiones y sueños, así como cualquier otra cosa necesaria para que los poseedores de la fe puedan ser perfeccionados y obtener la salvación; porque Dios debe cambiar, de otra manera la fe prevalecerá con él. Y el que la posea, por medio de ella, obtendrá todo conocimiento y sabiduría necesaria hasta conocer a Dios y al Señor Jesucristo a quien ha enviado; a quien conocer es la vida eterna. Amén.

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